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Dame asilo

Mensaje por Dadou Depaul el Jue Sep 20, 2012 3:53 pm

El primer fin de semana libre después de la primera semana de universidad. Dadou no estaba de ánimos para ir a visitar a sus abuelos a Paris y mucho menos para pasar sábado y domingo escuchando las excusas de Daphne sobre el ligue veraniego junto a los motivos por los cuales dicha información fue omitida en sus innumerables conversaciones. Abandonó el viernes a última hora Brigantia, tomando un traslador y solo llevando consigo una pequeña bolsa de mano con todas las cosas para los dos días. Ni avisó a Daph, ni dejó una nota, ni avisó a Elazar Selvaggi que iba a invadir su casa en plan ocupa durante dos días.

Llegó a Florencia tras el clásico jalón de ombligo, el traslador la había dejado a penas unos metros más allá de donde vivía Selvaggi. Miró hacia los lados para cerciorarse que nadie había visto su abrupta llegada, acomodó las asas de la bolsa en el ángulo del codo y comenzó a caminar hacia la casa de su amigo con paso tranquilo. Las nubes que cubrían el atardecer pronto empezaron a descargar lluvia sobre las calles adoquinadas de la ciudad italiana, Dadou aceleró el paso maldiciendo en su lengua materna mientras ponía inútilmente (y por acto reflejo) las manos encima de su cabello castaño pero cuando llegó a casa de los Selvaggi estaba completamente empapada – Ough… - soltó un suspiro de resignación mirando su vestido rojo echado a perder tras el tremendo chubasco.

Dejó la bolsa en el suelo, rebuscó la varita pensando en lanzar un conjuro que secara su ropa pero luego creyó mejor usar el método muggle, cambiarse dentro de la casa y listos, seguro Elazar podía prestarle alguno de sus conjuntitos que ella sabía que guardaba en su armario. Tocó el timbre y mirando la punta de los zapatos negros, empezó a escurrir su pelo en lo que alguien abría la puerta y no pasó mucho rato, la puerta se abrió pero no vislumbró nadie, tuvo que bajar la mirada un poco hasta dar con la tierna cara de un elfo doméstico (para ellos todos eran criaturas adorable) – Soy Dadou Depaul, el señor Selvaggi me espera – bueno, en verdad no era así pero sabía que Elazar no iba a rechazar su propuesta de pasar todo un fin de semana hablando de sus amores.

Prefería que fuera así, necesitaba distraerse de todo. Su maridito gay era la mejor solución para sus problemas, hablaría hasta por los codos, la vestiría cual Barbie y dormirían juntos hasta hallar algún plan macabro para conquistar a ese tal Stall que tenía metido entre ceja y ceja. Una vez adentro, ya con la puerta cerrada y encima la alfombra, estornudó. El elfo doméstico acercó un albornoz que Dadou aceptó con mucho gusto, se lo puso por encima aún sin atreverse a desvestirse por decoro y aguardó la llegada de su amigo con cara de cachorrito empapado.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Vie Sep 21, 2012 6:57 am

Al fin había llegado el primer fin de semana, la pequeña isla de libertad absoluta. Había intentado quedar con Draken, en principio iban a ir juntos a comprar no se que mierda a la mañana siguiente… pero no quedaron en nada. No había nada seguro, y por eso se fue a casa a pasar el fin de semana. Mejor que estar amargado en la escuela prefería pasar el tiempo con su madre, poder usar su bañera, que era como mil veces más cómoda que darse un baño o una ducha en la escuela, y sobre todo, evitar cruzarse con indeseables.

Había pasado casi toda la tarde sentado tranquilamente en la sala, tomando té, hablando con su progenitora, contándole como le habían ido los primeros días de clase, y de paso, también se enteró de todo lo que había pasado por el hospital. Tenían la confianza suficiente como para hablar de sus vidas personales. A Elazar no le gustaba en absoluto como estaba el tema con sus padres, no porque estuvieran “separados” si no porque su madre aún no tenía la libertad de ir con quien quisiera. Marie hacía algún tiempo que no aguantaba su relación con Paolo, no toleraba como trataba a su hijo, pero aún así, de cara a la sociedad mágica ellos seguían siendo un matrimonio feliz y entero.

Después de aquel rato la madre del chico se marchó de nuevo al hospital mágico de Viena, le tocaba guardia de noche, de modo que él se metió en el baño, había llenado la bañera de agua más bien cálida y con sales de baño que hacía que todo oliera a frambuesa.
Pero su momento de relax fue interrumpido cuando un elfo doméstico le habló desde el otro lado de la puerta, anunciándole que una tal señorita Depaul estaba esperándole en la entrada, si la dejaba pasar. Por supuesto dijo que si, y se salió del agua de inmediato, poniéndose un albornoz blanco que le cubría hasta le mitad del muslo, envolviéndose perfectamente en él.

Fue hasta donde el elfo le dijo que estaba la muchacha y al verla con un albornos sobre la ropa y el pelo totalmente empapado lanzó una exclamación de sorpresa.

-¿Qué haces así? – preguntó rápidamente acudiendo a donde su amiga, la cogió por la muñeca y la guió rápidamente hasta la sala principal donde estaba la chimenea de casa, la cual mandó encender (por un elfo, en cosa de un segundo) y colocó delante a su amiga –sabes que me encantan tus visitas… pero podrías haberme avisado y no me hubieras encontrado así, y tu no te hubieras empapado tampoco.

Abrazó en ese momento a la chica, sin importarle si estaba totalmente empapada o que, total, él también estaba mojado.

-¿Se te mojaron las cosas? Puedo mandar a que te las sequen o algo… y si quieres puedes darte un baño o algo…

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Re: Dame asilo

Mensaje por Dadou Depaul el Vie Sep 21, 2012 10:34 am

El rostro se iluminó como una lucecita cuando vio aparecer a Elazar, fuera como fuera vestido, sus ojos casi desprendieron un destello de emoción. La sonrisa que se formó en sus labios fue ancha y no puso objeción a ser arrastrada hasta el comedor para calentarse con el calor de la lumbre. El abrazo de Elazar fue revitalizante y el aroma a frambuesa de su cuerpo la lleno de aquello que estaba buscando, algo de cariño – No seas gruñón, me gusta sorprenderte desnudo, es más morboso – murmuró escondiendo su rostro en su pecho y riendo un poco. Tras unos segundos se separó de él, negó con la cabeza a su ofrecimiento de secar las cosas pues el único perjudicado tras la lluvia era su maravilloso vestido rojo de confección parisina.

- Además, ¿qué me puedes enseñar que no haya visto ya? – en un gesto descarado y apelando a esa confianza natural entre ellos dos, tomó el extremo del albornoz de Selvaggi y lo tiró hacia arriba, mostrando sus “encantos” naturales. Dadou río con ganas, dando una vuelta sobre ella misma antes de caer en una mullida butaca. Inclinó su torso hacia delante para quitarse los altos zapatos de tacón y los dejó de lado para no mojar más de la cuenta la impoluta casa de los Selvaggi. Ah, diablos, Selvaggi, ese apellido solo recordaba como el moreno se mojaba los labios. Sacudió con fuerza la cabeza despejando esa idea de la mente y a cambio mostró la sonrisa más bonita de su repertorio a su amigo del alma – Vengo buscando asilo. No quiero ir a casa de mis abuelos y no paso mi mejor momento con Daphne. ¿Me dejas un hueco chiquitito en tu cama para dormir? Prometo dar lo mejor de mi, maridito – batió las pestañas como el fino aleteo de una mariposa para coquetearle a Elazar y volvió a ponerse de pie, esta vez descalza para caminar hasta donde estaba el rubio, ponerse de puntillas y darle un casto besito en los labios – Ven. Tienes que explicarme muchas cosas.

Tomó la mano de su amigo y arrastró su cuerpo húmedo hasta la butaca, obligó que se sentara y ella se sentó sobre sus rodillas poniendo las manos tras su nuca para abrazarlo - ¿Qué tal tu vida sexual? Cuéntame, yo soy todo oídos – Estaba al corriente de la ajetreada vida sentimental del rubio Selvaggi con ese tal guapote Draken que robaba los suspiros de su amigo. Sabía que los dos estaban en la universidad así que donde hubo fuego aún quedan cenizas – Puedes ser todo lo explícito que quieras tu ya sabes que yo te comprendo, eso sí, por favor, díme que no voy a ser tía – no pudo evitar soltar una carcajada bonita y aguda por su propio chiste pero es que ese tema la traía enamorada, ¿una relación homosexual? Era fascinante para alguien que solo podía fijarse en hombres.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Vie Sep 21, 2012 12:04 pm

No le extrañó el comportamiento de ella, ni que dijera aquello, en cierto modo estaba acostumbrado a ser sorprendido por ella, sabía de sobra que no era muy de su estilo avisar y ella sabía de sobra que con él siempre sería bien recibida. Alguna vez (hace ya algún tiempo) incluso había dejado de lado a algún que otro rollete para simplemente ir a oírla o contarle alguna cosa porque surgiera. Lo mejor de su amistad siempre fue que aún con la separación de los lugares donde estudiaban se habían podido ver cuánto quisieron, porque ambos lo ponían todo de sus partes para que fuera así. Pensar en eso le hizo poner una mueca no muy agradable. El mayor motivo por el cual estaba mal es que Draken, una vez empezó a estudiar en la universidad, se quedó sin tiempo de ir a visitarle de vez en cuando, y claro, él no iba a ir a molestar…

-¿Qué haces? – se puso bien el albornoz de vuelta, tímido de pronto, tapándose como buenamente pudo y un tanto sonrojado. Le había pillado imprevisto el gesto, y bueno, pensando en quien pensaba no es que no le hubiera sorprendido. Pero no tardó en tranquilizarse y simplemente negar con la cabeza – estás loca esposa mía – dijo viendo como su grácil cuerpo caía sobre la butaca que tenía más cerca y él mismo se dejó caer a su lado, ya con la tranquilidad de que había hecho eso sin afán de nada. Tenía un pequeño complejo con esa parte del cuerpo.
Cuando oyó lo que le dijo sobre su hermana no pudo evitar fruncir el ceño. Él apenas tenía roce con la otra Depaul, las distinguía con facilidad porque Dadou le iba a abrazar casi corriendo en cuanto lo veía por la facultad, la otra chica lo miraba un poquito raro. Pero eso no importaba, lo que ahí le había llamado la atención era que le decía que estaba mal con ella. Pero si eran como uña y carne, y nunca mejor dicho, no se separaban para casi nada, y sabía de sobra el amor que su mejor amiga le tenía a su gemela, se le notaba al hablar, y en ese momento se le notaba lo mal que estaba por no estar bien con ella. Mal a pesar de su buen humor natural, claro.

No le dio tiempo a decir nada, solo se había puesto en pie para ir a sentarse justo a su lado, pero claro, ella era mucho más rápida y en cuanto estuvo con él le dio un beso. Estaba muy acostumbrado a esas cosas, a ella se lo permitía, para algo era su mujercita ¿no?

-Ya me dirás que te tengo que contar… mi vida en la universidad es jodidamente aburrida - a pesar de haber dicho eso le dio el permiso de que lo arrastrara y se sentara sobre él, entonces le abrazó por la cintura y apoyó la frente en su hombro, casi suspirando – ¿Mi vida sexual? – por un momento le señaló los labios a ella – ese beso es lo más sexual que he tenido desde hace mucho tiempo, y todo por intentar ser fiel a mi mente o algo así.

Soltó una buena carcajada. Reírse de uno mismo no era malo del todo, desde luego que no…

-Tenía la esperanza de que este fin de semana mejorara mi vida sexual o algo así, pero ya me ves, paseando por casa en albornoz y sin ropa interior, creo que casi mejor me olvido de esa opción –se encogió de hombros, ella sabía de los vaivenes que había tenido con un chico al que no conocía, cuando él estaba en Hogwarts y ella en su escuela de chicas, después, una vez en la universidad, descubrió quien era el chico de sus fantasías, pero como llevaban todo el tiempo del mundo en mitad de un parón sentimental sentía como que ya casi no debería hablar de él, por no parecer desesperado – más bien eres tu quien tiene que contarme a mi… ¿Qué te pasó con tu hermana? ¿Por qué estás huyendo de ella? Pensé que debía luchar por tu amor contra ella, pero me lo estás poniendo muy fácil.



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Re: Dame asilo

Mensaje por Dadou Depaul el Vie Sep 21, 2012 1:18 pm

Una de sus manos abandonó la nuca de Selvaggi para acariciar la cabeza del hombrecito con suavidad y mimo. Ocultó con maestría una sonrisa en sus carnosos labios cuando Elazar los señaló para hacer alusión a su carencia de vida sexual, Dadou besó con suavidad la cabeza de su amigo y acarició su nuca con cuidado dándole todo el amor que aquel condenado rompecorazones no quería darle a su marido – Ouch – acompañó la exclamación con un puchero falso cuando Selvaggi mencionó su fin de semana sexual, seguro, metido en la ducha con olor a frambuesas iba a ligar una cosa buena.

Rodó los ojos ante la mención dramática sobre lucha por su amor. Propinó un leve golpecito a Elazar en la frente para que se comportara como el hombrecito que era y dejara el lamento para los débiles, colocó el albornoz bien y quitó de su rostro los dos mechones que quedaban suelto de su recogido para mirar con sus ojos, grandes y azules, a su mejor amigo. La cosa es que no quería hablar de Daphne porque irremediablemente debería hacer alusión a ese HOMBRE que Selvaggi tenía por primo y no sabía que tanta relación unía a la familia. El suspiro brotó de sus labios, cerró unos segundos los ojos algo melancólica, echaba de menos aquella unión especial con su hermana, la conexión mística de los gemelos – La culpa es de los Selvaggi – agregó y terminó decidiendo que explicaría a Elazar toda la historia, mejor eso que guardarle alguna cosa a su marido para algo tenían esos supuestos votos nupciales – Esta celosa de nuestro amor y decidió buscarse su Selvaggi particular. Tomó el verano para coquetear con ese primo tuyo, el alto y moreno, San…- tampoco tenía que tomarse tantas confianzas, suspiro y apartó la mirada de Elazar – Alessandro. ¿Y qué crees? ¡No me contó nada! – puso las manos en alto como si aquella fuera la peor noticias de todas.

Tras otro breve besito a los labios de Elazar para que dejara de hablar por un instante que aún había historia por delante, se puso en pie y caminó hasta la lumbre para mirar como las llamas bailaban unas con otras – Tengo la impresión que mis abuelos la están separando de mi, es decir, ya tu sabes como soy… - suspiro con amargura pero tras esa confesión hecha con todo su corazón, giró hacia él y sonrío, entornando los ojos hacia Elazar para evitar darle dolores de cabeza, no quería preocuparlo - ¿Y si enviamos una lechuza a tu amor? – aplaudió complacida por su reveladora idea, cambiando de tema y eludiendo su problema con Daphne caminando de vuelta hacia él para sentarse a ahorcajadas sobre el rubio, volviendo a pasar las manos por tras su nuca – O me dices donde está o donde puede estar, voy, lo busco y lo traigo de la oreja hasta tu lado para que te complazca – rozó su nariz con la de él - ¿Qué te parece? Todo por consentir a mi marido. – y un último besito a sus labios.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Vie Sep 21, 2012 2:40 pm

Esperó su respuesta a la pregunta que le formuló, quería saber que le pasaba, en serio. No era por sacarse el problema de tener que responder él, eso nunca. Estaba muy interesado en la vida de ella, más aún si se ponía así de mal por ello. Pero lo único que obtuvo como respuesta primera fue un suspiro. ¿En serio? ¿Tan malo podía llegar a ser?
La cosa quedó aclarada cuando dijo su apellido. Bueno, igual no del todo, pero si supuso que si tenía algo que ver con él sería más difícil contárselo…. Aunque realmente esperaba de corazón no haber hecho nada que pudiera joder a su mejor amiga o la hermana de esta.

Ya se le pasó la tontería cuando oyó que todo era por Sandro, su primo que acababa de entrar en Brigantia, él había sabido algo del verano. No tenía ni idea de que lo que hizo fue con la gemela de su mujercita, pero ahora ya quedaba claro. La chica de la que le había hablado era ella, Daphne Depaul. La descripción iba que ni al pelo y realmente podía decir que su primo tenía muy buen gusto, él mismo le había dicho a Dadou que si no fuera gay sería en ella en la primera chica que se hubiera fijado.

-Mi primo es un poco rompecorazones – admitió con un deje de pesadez en la voz – espero que tu hermana esté bien después de todo… No le conozco novias a mi primo, ni rolletes cortos, ni nada. No sé que tendría con ella exactamente, a mi me dijo algo de una chica pero no especificó ni nada – se mordió el labio, dándose cuenta de que la muchacha no quería hablar de eso y lo que la tenía realmente mal no era el estado del corazón de su hermana, si no que le hubiera “traicionado”, por no contarle nada – a veces la familia es lo peor – dijo aquello en un tono un poco agrio, él mismo había sido culpable de separar a su familia, pero aquello lo tenía más que superado, o eso se suponía.

-A él no se le manda nada, que ya me puse muy desesperado el otro día – frunció el ceño, recordando lo que pasó en el lago, no había estado más feo porque no podía. Se volvió a dejar invadir, y le correspondió al beso por esa vez , estaba poniéndose un poco idiota y tristón, Draken era su mejor amigo, pero era tan distinto a como quería que fuera… - tampoco quiero que vayas a buscarlo, metí la pata y fue para mal – asintió con la cabeza, un poco apesadumbrado – intenté darle algo de celos y le conté una pequeña mentira sobre un tipo con el que supuestamente estuve en verano… y en lugar de ponerse celoso o molestarse me ignoró del todo.

Suspiró pesadamente y apartó un poco a la chica para ponerse en pie, se sentía mal y quería quitarse el albornoz y ponerse otra cosa, cualquiera, algo que fuera algo más decente para andar con gente.

-¿Quieres darte una ducha, un baño o algo? Así entras en calor y demás… yo voy a vestirme creo. De todas formas lo de Draken es una mierda, creo que voy a pasar de él de ahora en adelante… y si quieres decirme a que chicos puedo clavarle el ojo ya sabes, mientras me peinas lo haces, que me gusta cómo se me queda el pelo cuando me lo cepillas tu.

Prácticamente salió del salón e hizo un gesto a la chica, quisiera ducha o no tendría que ir con él a su dormitorio, ahí tenía su propio baño y ahí pensaba vestirse. No quería que llegara alguien de pronto y lo encontrara medio desnudo.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Dadou Depaul el Vie Sep 21, 2012 4:27 pm

Intentó ignorar el comentario sobre el “rompecorazones” de su primo para no terminar preocupada y corriendo a los brazos de Daphne para impedirle que volviera a verlo. Si ella había tomado la decisión de coquetearle, salir con él y esas cosas, ya iba llegando el momento que como hermana la dejara hacer, mas ahora, había demasiados conflictos internos en la cabecita de Dadou. Rozó su nariz contra la suya cuando escuchó el desastroso desenlace de aquella reunión entre “amigos” y sonrío más cálidamente para infundirle un poquito de ánimo estaba demasiado cabizbajo, no le gustaba verlo de aquella manera, todo deprimido por un amor que Dadou no sabía que tan bien sentaba.

Siguió a Elazar cuando se puso en pie, tomó su mano entre la suya y tiró de él escaleras arriba para ir hasta la habitación del muchacho que ya sabía donde estaba después de tanto tiempo siendo amigos hasta la médula – Esa historia hace mucho que deberías haberla mandado a la mierda¬ – subiendo las escaleras giró la cabeza, sonrío y tiró de él – Vamos a dejar como nuevo ese cuerpecito. Hoy vas a ser mi muñeca – era una amenaza e iba a complacerla porque como ella a él, Elazar no podía negarle nada. Fue corriendo hacia el baño, se despojó del albornoz y el vestido rojo para aprovechar y meterse dentro del agua calentita gracias a que los elfos domésticos eran muy serviciales.

Sujetó su largo cabello castaño en una coleta alta, disfrutó de la espuma del baño y chapoteó esperando que Elazar se metiera con ella en el baño. Muchos no entenderían su relación pero Dadou no veía en él más que… bueno, una hermana como Daphne, si con ella habían compartido baño sin más nada inocente que enjabonarse para quitarse la suciedad con Elazar solo pretendía darle un masaje capilar. No tardó mucho en venir hasta ella, Dadou pasó sus brazos por los hombros del muchacho y besó su mejilla para animarlo.

- ¿Sabes? Tengo la teoría de que cuando más pasas de un hombre, más viene a ti. ¿Cómo explicar? – tomó un poco de jabón y empezó a enjabonar con cuidado el largo pelo del muchacho, tan bien cuidado – Ahora has sido tu su perrito faldero, el que siempre estabas ahí cuando él te necesitaba. Dale un tiempo, te echara de menos y volverá a ti – tomó el pelo y paso sus dedos entre ellos para deshacer cualquier posible enredo – Verás. Estoy convencida, ¿qué nos apostamos? - bajó un momento las manos y las metió en el agua para hacerle cosquillas a Selvaggi, conocedora que uno de sus puntos sensibles estaba ahí – Uno, dos… y voilà, llegará – susurró a su oído como si fuera un hechizo así todo lindo de cuento de hadas francesa, rosa y pastelón. ¿Qué si se cumplía?

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Vie Sep 21, 2012 4:58 pm

Ese jodido de Selvaggi le había dejado plantado. Ya lo había hecho mas veces, anteriormente, todo había que decirlo, cuando estaban en Hogwarts y quedaban para lo que fuera, aunque fuese para lo mas tonto, para fumarse un cigarrillo... y cuando iba a buscarle, donde teóricamente quedaban, o en cualquier sitio donde se suponía que debería o podría estar, nunca lo encontraba.
Cuando le solía hacer eso, después se pasaba lo menos tres días gruñéndole, pidiéndole explicaciones que al final nunca recibía.

Joder, que parecía un maldito novio celoso... tsk, y ahí volvía estar, en aquella misma maldita situación.

Le había dicho en uno de esos cortos momentos en los que se toparon por el camino, que tenían que quedar para hablar de cosas. Había decidido preguntarle si estaba saliendo con el tipo que supuestamente había estado follando en el verano, aquella mierda le estaba venga rondar la cabeza. No le contó nada, ni siquiera se vieron mas que dos veces contadas, dos puñeteras veces, y por que Stall había ido a la casa de Selvaggi con el único fin de ir desde allí al hospital con Marie.

Se había pasado buena parte del día buscándole, desde la hora de comer mas exactamente. Se había cruzado con Udinov, amigos de Elazar, amigos en común (o lo que fueran) e incluso había asaltado a algún par de personas de la facultad de Cerridwen con los que había visto al menos alguna vez con el italiano. Pero no había tenido ningún tipo de respuesta, por nadie... simplemente, lo único que recibió, fue una maldita burla del ruso por andar “buscando” a Selvaggi.

Nunca antes habría hecho lo que estaba a punto de hacer; al fin y al cabo, había estado muchas veces en la casa de Italia los Selvaggi, al igual que el rubio había estado en su casa, pero nunca iba a presentarse en una casa ajena sin mas, a no ser que fuera algo realmente urgente... pero ahora, Marie le había dado el permiso de, si necesitaba cualquier cosa, lo que fuera, pasarse por allí siempre que quisiera o pudiera.
En ese momento necesitaba a su hijo, y no iba a desaprovechar la “vía libre” que le había dado la mujer.

Se apareció en la habitación de su mejor amigo, con el ceño fruncido, y se puso a buscarle con la mirada, sin tener nada de éxito, hasta que le pareció escuchar un poco de ruido en el baño, una especie de chapoteo quizás. Al parecer estaba dándose un baño... ese cabrón, le había plantado, ya ni para fumarse un puto cigarro se veían y le ignoraba, ni para hablar. ¡¿No eran amigos?!
Cogió una honda bocanada de aire y suspiró, tenía que tranquilizarse o... no sabía ni que cojones haría.
Se deshizo de la capa y la dejó a los pies de la cama, al igual que hizo con la bolsa que llevaba siempre consigo, y los zapatos por mera costumbre.

Caminó hacia el baño sin dejar de tener el ceño fruncido; aprovecharía que estaría en pelotas (o eso esperaba) por que llevaba mucho, demasiado se arriesgaría a decir, con ganas de volver a revolcarse en una puta cama con él. Ni es el verano hizo nada, joder, no hubo tenido tiempo, y el reencuentro fue, cuando menos, penoso. Ni pudo comerle la boca... aunque era cierto que no es que mostrasen muy abiertamente lo que sentía el uno hacia el otro...

Decidido abrió la puerta del baño, buscando rápido con la mirada alguna figura y clavando los ojos en ella, sin en un principio fijarse demasiado. - ¿Qué cojones te pasa, Selvaggi? Dejándome plantado como una puta mierda cuando te dije que nos veríamos, jod-... - Habría seguido por un rato echándole en cara eso y probablemente cualquier cosa, pero aquella imagen... - ¿Qué cojones haces tu con una tía? ¿Desde cuando se te levanta viendo un par de tetas? - Aquello fue lo único que consiguió que saliese de entre sus labios.

El ceño fruncido y un gesto con una mezcla de incertidumbre, duda, sorpresa, enfado... Selvaggi, su Selvaggi... ¡¿con una tía?!

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 5:59 am

Se dejó hacer y mimar por su mejor amiga. Intentó no mirar como entraba en la bañera, digo intentando porque cualquier persona humana se giraría a ver como semejante belleza se desnudaba, y él la había visto en paños menores suficientes veces como para saber que aunque la mirase no iba a reaccionar de ninguna forma… pero aún así, prefería guardar el decoro de no fijar la vista en la chica.
Él mismo se desnudó sin demasiado pudor, bueno, se quitó el albornoz solamente y ya con eso quedó listo. Se sumergió en el agua, dejando que una suave sonrisa se dibujara en su rostro según el agua caliente le rozaba la piel, era una de las sensaciones más agradables del mundo.

Y sabía de sobra lo que le esperaba en cuanto empezó a tocarle el pelo, eso sí que era relajación. Su querida mujercita había llegado en el mejor momento posible y ahí estaba, masajeándole la cabeza como cualquiera querría que se hiciera tras un arduo día de trabajo. Y de paso le aconsejaba sobra su nada ajetreada vida amorosa.

Y estaba a punto de contestarle con su falta de seguridad cuando de pronto oyó algo que no estaba en sus planes, ni debería de haber estado ahí… él solo pensaba que no era real, que pasar de él no serviría de nada, al fin y al cabo es lo que había hecho durante todo el verano y no había servido para absolutamente nada. Pero ese sonido, esa puerta abriéndose, ese cuerpo apareciendo cuando menos se lo esperaba… esa voz entrado en su sistema auditivo mientras se quejaba y se quejaba in parar. NO debía estar ahí. No cuando se estaba bañando desnudo con una chica que era, como poco, escultural. Y no lo decía porque él pudiera sentir celos, desde luego Draken debía saber lo jodidamente gay que era, si no más bien porque no debía verla a ella, era la misma mierda de siempre, la vería mucho más bonita, eso era obvio.

-¡Draken espera! – dijo poniéndose en pie rápidamente, sintió como estaba desnudo de pronto y se enrojeció hasta las cejas, echando mano al albornoz que tenía puesto un momento antes para al menos cubrirse sus vergüenzas – Creo que te has confundido… yo no… nosotros no estábamos haciendo… – se echó ambas manos a la cabeza. En ese momento Elazar era digno de admirar, su cuerpo desnudo dejaba ver lo bien que se había cuidado, tallando su musculatura de manera sutil, por el cuello le corría el agua proveniente de su cabello y esta misma melena rubia estaba, totalmente empapada, adorándole hombros y espalda, e incluso algún mechón de pelo le caía por la frente y el rostro en general. Pero él no era capaz de apreciar eso ni nada, solo veía en la cara de enfado de su mejor amigo y por un segundo incluso se olvidó de Dadou, de que ella podría terminar herida si decía algo que no viniera a cuento, o algo así – no te dejé tirado, no habíamos quedado… – se mordió el labio. Stall estaba TAN jodidamente sexy, se le veía el tatuaje del pecho por la camisa a medio abrir y esa cara… esa expresión más bien, lo hacía débil a él – creo que debería salir y vestirme o algo.

Bajó la cabeza, obviamente apesadumbrado por todo aquello, y miró de reojo a su amiga, pidiéndole disculpas con la mirada mientras, sin saber que decir, salía del baño pasando junto a Draken. Intentando no mirarle a la cara. Lo último que quería crear con él era una situación tan poco adecuada como esa.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Dadou Depaul el Sáb Sep 22, 2012 6:38 am

c
Las palabras siempre eran contenido sin significado, Dadou no creía que tuviera poder alguno la bobería ñoña que había soltado para complacer a Elazar en su declive emocional pero por algún capricho del destino, el tal Draken Stall, decidió hacer aparición justo cuando ella terminó de hablar. La francesa giró con lentitud su rostro hacia donde estaba él, sacó una mano del agua y movió los deditos como saludo a la nueva incorporación de la amena velada, dibujando en sus rostros carnosos una sonrisa de pura satisfacción cuando comprobó que sus teoría sobre los hombres servían tanto para los heterosexuales como para los homosexuales. Rasco con los dientes superiores su labio inferior riendo por lo bajo cuando comprobó que el rostro de Stall era el vivo retrato de los celos. ¡Ah carambas! Si sentía algo por Elazar bonito y sincero.

Hubiera matado por tener un helado de litro en ese segundo y disfrutar de su sabor mientras era la única espectadora de aquel drama porque eso parecía, Draken llegando a casa de su novio y sorprendiéndolo bañándose con una desconocida… era terriblemente divertida para ella la situación, no tanto para Elazar que se puso en pie sin esconder sus santas vergüenzas. Dadou miró a su amigo por la espalda, parpadeó ladeando la cabeza admirando su bien formado cuerpo y luego desvió sus ojos azules hasta Draken para ver que tenía que decir a los exasperados lamentos del rubio.

No abrió la boca porque creía que cualquier cosa que digiera en ese momento podría ser usado en su contra así que tomó un poco de jabón y continuó con su propia higiene personal, tranquila, masajeando sus propios hombros en lo que Elazar terminaba de bajarse los pantalones para seguir siendo el perrito faldero de Draken. ¡No tenía que darle explicaciones! Si Draken se ponía celoso (aún conociendo la corriente sexual extrema del rubio) era porque quería, bien podían firmar un contrato de exclusividad… aunque Dadou continuaría bañándose con su amigo porque a fin de cuentas eran eso, solo una gran amistad.

Elazar tras una mirada de disculpa desapareció del baño, dejando a solas a Draken junto a ella. Dadou rodó los ojos, tomó una toalla azul que había cerca y se puso en pie, sin pudor alguno, envolviendo su cuerpo en ella. Salió de la bañera y caminó hasta donde estaba Draken, ella, más bajita y vulnerable que él con su altura y sus tatuajes. Arrugó un poco la nariz y miró desafiante a Draken – Primera respuesta a tus preguntas: nos estábamos bañando, creo que era bastante obvio. Segunda respuesta a tus preguntas: No, no se le levanta con mis tetas porque Elazar es gay y solo piensa en alguien – usó su dedo índice para darle un golpe en el pecho desnudo, encima del tatuaje a Draken – Tu. Ve, muévete y pídele disculpas por ser un maleducado que entra sin tocar la puerta. Y este par de tetas, junto a la tía, se llama Dadou – apartó de él y caminó hacia la habitación de Elazar – ¿Me puedo quedar en la habitación de invitados? Os dejaré a solas, prometo no molestar.

No iba a quedarse en medio de la disputa entre amantes, primero porque no gustaba esa situación y segunda porque a la minima que Draken soltara alguna palabra mal sonante hacia su marido iba a saltar cual perra a su yugular para arrancársela pero tampoco quería volver a su casa, y la mansión Selvaggi era lo suficiente grande para que no escuchara los gemidos de reconciliación.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Sáb Sep 22, 2012 8:04 am

Se quedó en silencio, mirando a ambos, escuchando la respuesta que le acababa de dar su mejor amigo, viendo después como salía del cuarto de bañó. - Te dije que teníamos que hablar, que lo haríamos en el puto fin de semana, joder... - Él mismo se quedó con el ceño fruncido, mirándole en silencio salir, respirando algo agitadamente, tratando de calmarse. Joder, todo aquello era una puta mierda....

Clavó ahora los ojos en los de la chica que se estaba incorporando tranquilamente, mostrando su desnudez, cosa qu ele hizo alzar una ceja; no se habría esperado un gesto tan... poco decoroso por parte de una tía, y menos aún, una tía amiga de Elazar, joder; si tenía hasta él mas pudor que la chavala, incluso mas vergüenza.
Arrugó la nariz cuando la misma se acercó a él y se puso a hablarle, poniendo morros un momento y gruñendo.

Apenas lo que había soltado en el mismo momento en el que entró en el baño y vio aquella escena, había sido por el mismo calentón del momento. Le había plantado, joder, y ahora además estaba perdiendo el tiempo jugando a las princesitas, peinándose, lavándose... tsk. ¡Ahí tendrían que estar ellos dos solos! ¡Follando!

Suspiró pesadamente y se pasó una mano por el pelo, negando con la cabeza tras haber escuchado la palabrería de aquel par de tetas llamado Dadou.

- Sé de sobra que es gay... tsk. - Desvió un momento la mirada, aún con el ceño fruncido, resoplando y farfullando un poco por lo bajo, volviendo después la mirada a los ojos claros de la chica que se había quedado plantada frente a él de modo acusador, notando el dedo de ella sobre el pecho.
¿Acababa de darle ordenes? ¡Nadie se las daba! Y si lo hacían no hacía ni puto caso... pero la muy puta había dado en el puto clavo en lo que de seguido iría a hacer.

Escuchó la misma voz de ella, tras que hubo pasado por su lado, y se giró para, aún desde el baño, quedándose mirando hacia la habitación, viendo como el italiano estaba vistiéndose, ya casi por completo, notando a la perfección como estaba nervioso.

Se mordió la boca, viendo como la chica se acercaba algo mas a Selvaggi, probablemente estarían susurrando cualquier mierda de él mismo, pero le daba igual, joder. Quería que de una puta vez aquella tía se largase de ahí, para hablar con Elazar. Y no solo de aquella situación tan jodidamente rara e incomoda, quería saber a quién se había estado follando... le tenía a él y en ningún momento había ido a su maldita casa, sabiendo que él acababa cansado de los malditos madrugones y el ajetreo en el hospital con su propia madre... que sabiendo la relación que tenían, probablemente lo sabría...

¡Joder!

Se quedó en silencio, mirándoles, dejando la mente en blanco por no ponerse a patear cualquier cosa que tuviese alrededor.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 9:34 am

Al menos ninguno de los dos le siguió de manera inmediata y pudo desahogarse al menos, poniendo la expresión que quiso en cuanto los tuvo a la espalda. Se comenzó a vestir cuando aún estaba más mojado que seco, pero no importaba. Se puso unos pantalones amplios y una camiseta que le quedaba más bien pegada antes de notar como Dadou se acercaba a él.
Ya la había oído hablar de lejos, había intentado no oír nada, prefería no saber qué demonios le había estado diciendo a su mejor amigo, ambos tenían unas personalidades muy explosivas y prefería que no se pelearan por él.

Draken se había quedado en el baño. No le veía sentido a no ser que tuviera intención de marcharse, pero D estaba ahí con él, se había acercado y al parecer tenía algo que decirle. Oyó su pregunta y asintió con la cabeza. Claro que había habitaciones de sobra, ella siempre había dormido con él porque es lo que toca entre mejores amigos, pero en esa situación agradecía, y se lo agració en un susurro, que se marchara allí un momento.

-Será un momento, después de hablar con él iré contigo… te lo prometo – le tenía ganas a Draken, por mil o más, pero su amiga estaba mal, y ni siquiera le había terminado de contar bien que le pasaba.

La chica asintió a todo aquello y se marchó cerrando la puerta tras de sí, dejando al rubio aún más nervioso de lo que debería. No había hecho nada malo, todo fue un malentendido, y si él no había intentado decirle que quedasen ese fin de semana fue porque no estimó que el otro tuviera tantas ganas de ello.

-Drake – dijo su nombre y se paró a lamerse los labios, nervioso. Ni sabía cómo reaccionaría, antes había parecido bastante celoso, eso le ponía mal, el inglés nunca parecía celoso – no había quedado con ella ni nada, solo vino de improviso a casa y… bueno, no sabía que tu fueras a venir.

No estaba seguro de que debía decirle para calmarlo, o hasta donde podría acercarse, ya se había quedado casi a la puerta del baño, pero sería mejor que él saliera o algo.

-Es la chica que te decía siempre… Dadou – con eso debía quedar claro, era su mejor amiga, una muchacha que conoció hace tiempo y con la que compartía mucho cuando el metamorfomago no estaba disponible. Él habría oído hablar de ella muchísimo, aunque igual eso no ayudaba en el tema celos, o vete a saber – ¿Estás… muy molesto?

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Sáb Sep 22, 2012 9:58 am

Se quedó en silencio, totalmente, mientras les veía hacer desde lejos. Realmente no es que tuviese mucho sentido que, si estaban hablando en susurros, él se fuese a acercar a ver, y a parte de que tampoco tenía ganas... por lo que únicamente se quedó en el sitio, con el ceño algo fruncido, mirándoles, con el ceño fruncido.

Cuando la chica se largó de allí suspiró, cerró un momento los ojos mientras cogía aire, y cuando Elazar habló, volvió a abrirlos para mirarle fijamente.

Aquello que le había dicho... la verdad es que no fuera una excusa, si lo hubiera sido se lo habría notado enseguida; que joder, se conocían ya de hacia unos siete y ocho años en los que habían sido inseparables... al menos hasta aquél último que todo se había vuelto un poco como una mierda. Selvaggi, le tenía ahí delante, plantado, completamente nervioso, excusándose del porqué podría decirse que estaban en ese momento en esa situación.

Asintió un poco con la cabeza cuando le dijo que aquella tipa era de la que le solía hablar; aunque ella misma había hecho una muy breve presentación de quién era, dando su nombre apenas, pero para lo que fue.... Draken no era imbécil ni mucho menos, tenía muy buena memoria, para lo que quería o le interesaba, todo había que decirlo y sabía de sobra que aquella chica era su mejor amiga, que incluso podría decirse que era como la hermana que nunca había tenido... Selvaggi ya se lo había dicho mas de una vez, y su memoria, él lo sabía.

Quitarle importancia a aquello era todo lo que quería en esos momento y negó con la cabeza, como tratando de sacar los pensamientos de una vez con aquél estúpido gesto.

Ahora que lo tenía delante, de aquella forma tan... jodidamente sumisa, no sabía como reaccionar y desvió la mirada.

- Eres un jodido mamón, maricona. - Volvió a clavar sus orbes azules en los ojos del italiano. - ¿A caso alguna vez te he dicho de quedar y te he plantado? Tsk... parece que no me conozcas, hostia. ¿No se supone que soy tu puto mejor amigo?
A medida que iba hablando había ido acortando distancias y ahora mismo lo tenía a escasos centímetros de su rostro. Le miraba con el ceño fruncido, pero... - Joder, deja de poner esa puta cara. - Si, estaba pillado por ese imbécil; llevaba años así joder, no es que estuviese de esa forma por que cualquiera le hubiese plantado, había sido Elazar quien lo hizo, y le jodió por eso mismo... y más después de “enterarse” de aquella historia de folleteo veraniego...

- Tsk, no puedo sacarme tu puta mierda de la cabeza, soy un jodido imbécil. Ni siquiera tenía que haberme molestado en venir hasta aquí, joder... tu estabas perfectamente dándote un puto baño con tu amiguita mientras yo me he pasado todo el puto día buscándote por la universidad.

Suspiró pesadamente y para terminar de acortar distancias, pasó una de las manos a la nuca del italiano, obligándole a pegarse contra si mismo y sin siquiera pedirle permiso ni esperar nada por su parte, se inclinó lo poco justo que necesitaba para llegar a alcanzar sus labios, lamiendo el contorno de los mismos antes de irrumpir en su boca con la lengua, besándole de forma necesitada, fogosamente, terminando por pasar la otra mano por su cintura para que no pudiese separarse de aquella especie de abrazo.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 10:22 am

Sentía como el corazón le iba a mil por horas. Verlo acercarse a él le había puesto muy nervioso, peor aún ahora que estaba en esa situación tan violenta. Ni sabía como iba a reaccionar, pero… no podía apartar los ojos de los de él, era total y completamente imposible hacer algo así en esos momentos.

Se mordió el labio en cuanto dijo que dejara de mirarlo así. Intentó cambiar su expresión mirarle de alguna otra forma, de la que fuera que no hiciera sentir mal al chico, él estaba comportándose bien, estaba siendo lo más amable que podría ser él, se había esperado violencia e incluso gritos, en cambio estaba totalmente pausado y bastante tranquilo. Draken con él era totalmente distinto a como era con el resto de personas.

-No quería dejarte tirado… solo estaba mal, desanimado. Lo siento… – No le dio tiempo en realidad de decir más, pues el muchacho empezó a hablar a un ritmo más bien acelerado, decía no que se cosa de que solo pensaba en él. ¿Por qué pensaba en él? En ese momento ni se le pasó por la cabeza que el chico podría haberse puesto celoso por lo de la tontería de su rollo veraniego, seguro que si hubiera caído en ese dato se lo habría dicho, o mejor dicho, le habría aclarado que era una gran mentira.

Pero claro, Stall era más de actuar que de hablar. Antes de darle tiempo a que respondiera nada tenía su mano en la nuca y los labios pegados a los de él. Pero no se quejaría. Deseaba aquello tanto como el metamorfomago. Ansiaba su besos desde hacía tanto tiempo que ni se atrevía a pensar en cuanto habían estado sin hacerlo en realidad.
Él también le besó, sus manos rodearon al cintura del muchacho que ahora el objeto de todos sus pensamientos y acarició su espalda, ansiando el contacto como se ansía el agua después de todo un día sin beber. Y él bebió, de sus labios, del beso que no habían roto aún, y que desde luego Elazar no parecía dispuesto a romper, en absoluto…

Pero en algún momento tendría que preguntar. Porque es que estaba tan jodido, porque le había molestado tanto que no estuviera en la facultad sin más.

-Drake – suspiró al separar los labio apenas unos centímetros de los de él – ¿Por qué me buscabas? ¿Por qué estás tan enfadado? – lo sabía, notaba en su amigo cuan mal estaba, y no podía ser por Dadou, su mejor amigo sabía de sobra que era tan gay que ni con una tía como ella podría hace nada –¿o es solo que tenías ganas de besarme de una puta vez? Porque en la universidad no se te notan las ganas…

Sonrió un poco cabrón antes de lamerle superficialmente el labio, volviendo a suspirar y apoyando la frente en la del chico.

-Me habías preocupado… – pensé que ya no quería nada más conmigo. Esa debería ser la frase completa, pero obviamente no iba a decirle aquello.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Sáb Sep 22, 2012 10:49 am

- Claro, se me olvidaba que tú eres el unico que puede sentirse o estar mal, ¿no? Que mas da plantarme cuando te digo de que quedemos, en un puto momento en el que podríamos haber estado sin sacar el puto tema de las clases, estudios... esa puta mierda llena tanto tu tiempo como el mio, joder.

Rompiendo el beso que él mismo había iniciado un rato antes, acabó por separar los labios de los del italiano, y no por que lo hiciera él mismo, sino por que su mejor amigo había deshecho el beso, y ahora, el metamorfomago, tenía los ojos clavados en los ojos de su amante, tragando saliva, humedeciéndose los labios con la punta de la lengua después de habérselos mordido un momento, suspirando.

Le escuchó hablar y gruñó, torciendo de paso el morro antes de volver la vista a los ojos de Selvaggi. - No importa por que mierdas te buscaba, ni tampoco importa ya por que estoy con este puto humor... - Le miró con una mueca de desagrado cuando le escuchó decir lo siguiente y se separó un poco de él, lo justo para poder mirarle de arriba abajo, y negar con la cabeza antes de sentir la lengua del contrario jugando con su boca.

- No vas a joderme mas con tus zorrerios veraniegos, no voy a permitir que no vuelvas a contarme nada, no voy a dejar que pases de mi, me da exactamente igual que te la ponga dura un par de tetas.... pero lo que no voy a permitir nunca, en la puta vida, es que vuelvas a plantarme cuando te he pedido que quedes conmigo... te lo dije, que teníamos que hablar, y pasaste, joder.

La frente del italiano era cálida, y la sintió perfectamente apoyándose contra la propia, cerrando los ojos, respirando de forma profunda, suspirando del mismo modo. Tragó saliva y cuando se medio tranquilizó, al menos, cuando sintió que no seguiría echándole toda aquella mierda encima, a pesar de haberse contenido, habló. - Si hubiera querido besarte lo habría hecho, donde me hubiese dado la gana,... deberías de saber que no tengo ningún puto problema en hacerlo; como si es en el puto medio del comedor, como si es en medio de una clase, … donde sea, joder.

Volvió a apoyar la mano en la nuca del chico, pero esta vez la deslizó un poco hacia arriba, acariciando su cabello húmedo, y enredando los dedos en el le obligó a acercarse a él, quedando con los labios rozando los unos a los otros. - Imbécil... - Susurró con voz ronca e hizo una mueca que incluso pudo haberse interpretado como un mohín, pero no se quedaría haciendo el gilipollas, y simplemente volvió a devorar sus labios con ansia, llevando la mano libre al filo de la camiseta que se había puesto hacia realmente poco el rubio para, tirando de la misma y soltando el pelo del mismo, sacarla y dejarla caer a un lado, comiéndose con los ojos el nuevo pedazo de piel descubierta. - No quiero que nadie mas te toque, joder. - Susurró contra su cuello de forma ronca. - No así. - Murmuró justo antes de sacar la lengua para lamer desde la clavícula hasta el lóbulo de su oreja, dejando sus manos vagar por aquél cuerpo que ya tan bien se tenía conocido y que hacía tanto tiempo que no cataba.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 11:29 am

No sabía que responderle. Draken parecía muy enfadado, le hablaba mal, peor de lo que estaba acostumbrado. Casi prefería oír toda esa mierda que tenía que decirle, que se desahogara y así volviera a estar bien con él. Sobre todo porque con todo aquello ya no lo estaba besando, ni abrazando. Ni absolutamente nada. Solo le tiraba mierda. ¿Por qué estaba tan mal? ¿Qué lo había jodido tanto…? No decía nada, en un principio solo hablaba sobre clases, tiempo, y otras mierdas. ¿Acaso él también había estado extrañando el tiempo en que no tenían nada más que hacer que liarse en cuanto podían? Había sido divertido aquello, sin tantas responsabilidades, tantos estudios, tanto… todo.

Y lo peor de todo era, que aún así, él seguía muriéndose por el chico. Sus putos gestos eran la tentación hecha cuerpo, él estaba ahí, lamiéndose los labios, dejándolos listos y preparados para ser besados y mordidos, y él mismo se los mordía, era un idiota y Selvaggi sentía como su idiotez se le contagiaba porque no era capaz de articular palabra.

-Mi intención nunca ha sido joderte Draken, con nada – le dijo aquello en cuanto mencionó la tontería que le había contado sobre el verano, como desearía poder admitir que era todo mentira de una vez, sobre todo ahora viendo que… estaba celoso de ello. Y sus putos celos le ponían jodidamente cachondo. Sus palabras, ya no necesitaba siquiera gestos, joder, cada vez parecía más desesperado – lo del verano no era cierto, deberías haberlo sabido, deberías haberme casi gritado por haber mentido, pero solo lo ignoraste… no quería parecer aburrido frente a Udinov – una pequeña mentira, lo que había intentado era ponerlo celoso pero eso no lo admitiría jamás – no sabía que te lo habías tomado en serio…

Aprovechó el pequeño silencio que se había formado para relajarse y entrecerrar los ojos. Sus siguientes palabras las recibió aún con los ojos cerrados, lamiéndose un poco los labios solo por imaginarse el momento en que se hubiera acercado a él, y lo hubiera besado aún delante de toda la universidad. Aquello equivaldría a un orgasmo múltiple o algo así, Draken era tan… deseado, y saber que lo tenía así, por él, se sentía bastante especial a decir verdad.
Pero a pesar de pensar eso no respondió nada, no quería romper el momento, no quería romper sus fantasías con estúpidas palabras sin sentidos y en cambio se dejó hacer, suspirando ante el leve roce de sus dedos, de sus labios. Sacó la lengua y le lamió la boca cuando lo insultó, daba igual que fuera eso, un insulto, dicho de esa forma y por esa boca todo sonaba jodidamente bien… aún sintiendo sus labios también notaba como el otro le quitaba la camiseta, no iba a decir que no quisiera, se sentía en confianza total con él.

Notaba como su temperatura corporal aumentaba, presa fácil de los levísimos roces de su amigo y a la vez del calor que él le transmitía. Sabía de sobra lo sensible que era la piel de su cuello y aún así se dedicaba a jugar con la misma, y diciendo esas cosas… casi se le escapó un levísimo gemidito cuando oyó aquello. Era muy posesivo, pero no importaba, nada importaba si era él, si estaba haciéndole aquello, si le comía el cuello, la oreja y todo.
Ansioso , ahora más aún por sus caricias, fue a buscarle los labios, comenzando a besarle con todas las ganas del mundo, se aferró a su cuerpo, por los hombros y le acarició la cabeza mientras su lengua jugaba dentro de su cavidad. No había nada que deseara más que aquello… aunque había pensado que sería mejor hablar de lo que eran y como eran antes de seguir con todo el tema. Pero no importaba, después…

No tardó mucho en sentir como su espalda desnuda chocó con la pared acolchada de su habitación, Draken había correspondido al beso con la misma intensidad y presa de eso se habían desplazado muy despacio, hasta terminar ahí, él totalmente acorralado frente al amor de su vida. Sin ganas ningunas de huír.

-Llevo demasiado tiempo siendo solo tuyo, Stall. Deberías saberlo ya, más que de sobra – le mordió un poquito el cuello, ansioso, deseando que con ello el chico se diera por satisfecho, era totalmente cierto y después, cuando ambos se calmaran, se lo contaría mejor. En ese instante no estaba para contar ni hablar de nada, ni siquiera para pensar en Dadou… por muy egoísta que eso sonara.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Sáb Sep 22, 2012 11:51 am

En esos momentos, las palabras sobraban.

Le regaló un leve mordico en el lóbulo de la oreja y tras eso comenzó a jugar con su cuello, besándolo, lamiéndolo, mordiéndolo. No paró de besarle el cuello, acabando por dejarle una marca en el mismo, la cual no le permitiría esconder después, ni con magia ni con cualquier mierda.
Con la confesión de aquella mentira lo único que respondió fue un gruñido, que él mismo evitó que ese quejido se repitiese, lanzándose a seguir con los besos.

Lamía su boca sin contenerse, entrelazando sus lenguas mientras pasaba uno de sus brazos por el cuello del menor, pegándose con ese simple gesto mas de lo que el rubio ya había juntado sus cuerpos.
Notaba como la temperatura de su cuerpo aumentaba, y como a la vez, sus respiraciones se iban acelerando por el intenso beso, apenas dándose tiempo a coger aire entre beso y beso.

Una vez mas la sonrisa volvió a sus labios, alzando de nuevo la mirada . Bajó su mano, apoyándola en el pecho del chico, haciendo que así se distanciaran unos centímetros, y la dejó parada sobre su miembro, bastante erecto, entonces, al notarlo bajo su mano, se quedó apenas apretándolo un poco… eso hizo que se sintiera bien, mostró una enorme sonrisa pícara, divertida, cabrona.
Pasó sus dedos por el rostro de él, apenas rozándolo, pasando por sus labios con el mismo gesto leve. Quería jugar un poco con él, quería calentarlo hasta límites insospechados, quería que le pidiese él mismo más de aquello...

Se apoyó en la pared que Selvaggi tenía detrás con la mano y pasó a besarlo, lamiendo sus labios primero y pasando a jugar con su lengua en un beso agresivo y fogoso, fuerte y atrevido, sensual ante todo, pero esa brutalidad tan típica en el chico. Sus manos inquietas empezaron acariciando su cuello, y poco a poco se deslizaron más abajo, pasando por su torso, acariciando de forma leve uno de sus pezones que con el simple contacto de la yema de sus dedos, se endureció.
Lamió con suavidad sus labios mientras con dedos ágiles le desabrochaba el pantalón. Dejaría de besarlo, quería ver su rostro cuando hiciera aquello, porque sí, y tomó el miembro entre sus manos, comenzando a acariciarlo; con rotundidad, sin ser brusco en exceso… Lo miró lascivamente y se lamió los labios, gesto inequívoco.


Puso una de sus manos en el pecho del chico y lo apretó contra la pared en un gesto no muy brusco, para darle a entender que ya estaba bien, que se quedara callado, que ya lo sabía; que no quería dejar aquello. Desde siempre le había gustado verlo así, con esa expresión de placer mientras lo tocaba, le había gustado escucharlo suspirar y gemir, intentando reprimirse sin ningún tipo de éxito. Lo había puesto a mil notar como su miembro se endurecía aún más por el rítmico masaje de sus manos.

No se demoraría mas; tras darle un fugaz beso sobre los labios se quedó en cuclillas frente al chico y sus labios hicieron contacto con el miembro erecto de su amigo, apenas un pequeño roce, suave caricia. Dejó que su lengua jugara con él, concentrándose allí donde por experiencia daba más placer, lamiéndolo como si realmente se tratara de un dulce que quisiera consumir lo antes posible… y sin saber cómo su mente se vació de pensamientos; ya no estaba dándole más vueltas al tema, ya no le rondaba por la cabeza toda aquella mierda que había hecho que su humor fuese una mierda; solo tenía en mente el hacer disfrutar al contrario con todo aquello.

Tan solo le dirigió una dificultosa mirada hacia arriba, y no tardó en bajar la cabeza, no iba a parar, se había propuesto brindarle todo el placer que estuviera a su alcance y eso era justo lo que estaba haciendo; aunque se tomaría su tiempo, tampoco quería hacerlo todo de una forma tan... rápida.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 12:33 pm

Todo aquello lo motivaba hasta un punto inimaginable. Literalmente. Era incapaz de mirar al chico a los ojos, no como antes. Si lo hacía podría leer en ellos lo necesitado que estaba, lo angustiado y perdido que se había sentido pensando que ya nunca volvería a tocarlo como estaba haciendo en esos momento. Notaría en una sola mirada que deseaba sentirle hacer de todo y hacérselo él también. Quería que su mejor amigo, y en ese momento amante, lo ansiara y deseara como él mismo hacía…
Y no era difícil imaginar que todo aquello se le terminaría olvidando. Desviaba la mirada cuando podía, pero sus besos y caricias lo tenían demasiado ocupado como para poder hacerlo siempre, y además, había vuelto a tocar aquel punto, su cuello. No paraba de hacerle de todo, y él se dejaba, acariciar, sobar, besar.
Sabía bien que para cuando terminaran tendría alguna que otra marca recordando el reencuentro amoroso de dos amantes que hacía ya tiempo que no se encontraban. También sabía ya cual sería uno de ellos, sentía la tensión en el cuello que le producía el chupetón que le había hecho. Notaba el camino que las manos del chico habían dibujado sobre su piel y sentía, sobre todo, ahí donde había arañado un poco para hacerlo estremecerse.

En el momento en que lo “apresó” entre sus brazos, su cuerpo y la pared sintió como el calor subía desde su estómago y le invadía todo el cuerpo. De esas veces que la excitación viene de pronto, y te envuelve y no puedes luchar contra ella. Y es que el muy jodido Stall se conocía cada punto débil del rubio, y no había cosa que le pusiera más que sentirse “bajo su poder”, que Draken hiciera con él lo que quisiera… no lo admitiría, nunca lo había hecho, él podía ser gay, podía estar totalmente enamorado, pero tenía su granito de orgullo, no iba a brindarse como objeto con el que jugar, por mucho que le pusiera que lo hiciera.

Entreabrió los ojos tras todas sus caricias cuando notó como había parado, tanto de besarlo como de sobarle. Iba a quejarse pero no hizo ni falta, la mirada le basó. En ese momento fue él quien, para alargar un poco todo aquello intentó quitarle la camiseta, pero fue demasiado tarde, Draken no se dejó hacer. Ya le había parado el gesto y lo había pegado totalmente contra la pared de nuevo. Lo hacía todo con cuidado, pero era muy directo y sabía marcar que quería… y estaba claro que quería, sus manos ya estaban con aquel trozo de él entre ellas, de sobra estaba ya marcando su objetivo. Cosa que no tardó en utilizar con alguna otra parte, con sus labios más concretamente, haciendo que, desde un principio, tuviera que morderse la boca para evitar gemir.

Ahora sí que si, cerró los ojos. Esa posición era jodidamente avergonzante. Podrían haber ido a la cama, podrían haberse tumbado, o vuelto a la bañera, pero no, le tocaba quedarse ahí, haciendo eso solo porque él se lo pedía…. Y ahora notaba como le temblaban las piernas a cada roce de su cuerpo, notaba como se le cortaba la respiración cuando le lamía en cierta zona más sensible de la cuenta. Ya le costaba un poco respirar con normalidad y ni decir de aguantarse los gemidos… sabía que Draken estaría disfrutando aquello aún cuando él no estaba recibiendo nada.
En unos de esos pequeños parones que hizo Draken para ver su reacción Elazar no pudo evitar dejarse caer, terminando casi sentado en el suelo, jadeando. No se había corrido, no aún y no era el momento, desde luego que no, pero no tenía más fuerza en las piernas para sostenerse de ese modo.

Una mirada a su mejor amigo, que se había puesto en pie, valió para ver que quería entonces. Le tendía la mano y él se la dio, volviendo a ponerse en pie, y se devoraron los labios sin asco ni pudor, ansiosos y necesitados. Siendo esta vez guiados por los pasos torpes de Selvaggi hasta la cama, en la cual pidió a Draken que se tumbara, o más bien que se sentara. No veía justo que solo él hiciera y por mucho que le gustara estar bajo su poder también podía hacer algo él… ¿no?
Aprovechó la posición para quitarle la camisa del todo, mirándole un poco sonrojado. Aún quería que él le hiciera aquello un poco más, pero también quería hacer… quería hacer mucho, muchísimo con él…

-Quiero hacerlo yo también… – si, él si pedía permiso, para todo, el muy idiota aún se cohibía con Draken, eso o quizás es que simplemente le pusiera aún más saber que “no podía” hacer nada que él no quisiera.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Sáb Sep 22, 2012 2:27 pm

Vio como el italiano prácticamente se desplomaba frente a él; con la única prenda que le quedaba básicamente adornando sus tobillos... Sonrió un poco, ladeado, y se relamió, escuchando los pequeños sonidos que escapaban de entre los labios del rubio, que nacían de su garganta tratando de ser ahogados antes de ser emitidos.
- Veo que... estás algo desentrenado. - Se dio el placer de comentar con un susurro, con voz ronca antes de aclararse un poco la garganta, ayudando al chico a incorporarse para no tardar apenas unos segundos en devorarse mutuamente, acariciando el uno el cuerpo del contrario, lamiendo la oquedad del italiano al que devoraría una y otra vez por entero, sin descanso.

Una vez acabó por ser guiado, estando sentado sobre la cama con el chico sobre si mismo, se quedó mirándolo fijamente a los ojos, sintiendo como le deshacía de la camisa, y el sonrió divertido, mordiéndose un poco la boca, con un haz pervertido incluso reflejado sobre los ojos.

Antes de dar ninguna respuesta a Selvaggi terminó por sacarle los pantalones y los dejó tirados a un lado, sonriendo un poco, admirando su menudo pero formado cuerpo, incluso algo musculado por poco que realmente se pudiese apreciar... él sabía de sobra lo que el mismo Selvaggi se cuidaba, desde hacía tiempo, desde que le conoció para ser mas exactos. En fin, eso no tenía nada que ver en esos momentos, joder.

Asintió un poco con la cabeza, como respuesta final a aquella especie de ruego que había hecho Elazar, diciéndole que él también quería hacer aquello.

Suspiró un poco y se inclinó justo antes de que su amante se pusiese a hacer nada, para volver a atender a su cuello, lamiéndole el cuello, mordisqueandolo, empezando después, de nuevo, a marcarle, esta vez en el hombro. - Nunca me cansaré de marcarte... con tu piel tan suave, pálida... - Rió un poco de forma estúpida, capullo, y negó con la cabeza. - Espero que nunca nadie te haya hecho nada de esto... o sino te tendré que limpiar a conciencia yo... para eliminar cualquier rastro de cualquier imbécil... - Gruñó, celoso, obviamente, aunque nunca lo diría, y él mismo, tras separarse un poco del cuello y los labios de su mejor amigo, se desabrochó los pantalones.

Se acomodó un poco, sentado mejor en la cama, apoyando una de las manos sobre la cama, llevando la otra a la clara cabellera de Elazar, suspirando y mirándole con los ojos entrecerrados, enterrando los dedos en su pelo.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 4:18 pm

Y a cada instante que pasaba se ponía más y más. A cada puta palabra que el metamorfomago expulsaba de su boca, la lívido del rubio subía como la espuma. Movía la cabeza hacía un lado, estirando el cuello para que su labios pudieran pudiera rozarlo, para que su lengua pudiera lamerlo, y ya de paso lograba que él cumpliera su objetivo que parecía ser ponerle todo lo más caliente que se podía.
Cuando el chico pasó al hombro y dijo aquello se mordió el labio. ¿Que si alguien le había hecho algo así alguna vez? Por mucho que intentara recordarlo no podía. Había besado a otros hombres, pero él, desde siempre, había estado enamorado de Draken. Desde mucho antes de que comenzaran con sus juego sexuales. Nunca había llegado a más que morreos y algún que otro sobeteo con nadie, porque el único que ocupaba su mente era él, y para cuando pasaban a más se sentía incapacitado para seguir adelante… era una puta guarrada, sobre todo porque la mayor parte de su vida había estado sin recibir atenciones del inglés, pero bueno, al menos podría contestarle sinceramente a esa pregunta.

-Nadie – dijo con un medio gemido cuando el otro terminó de hablar. Seguía sintiendo sus caricias, aquello, aún sin ser sexo en realidad, ya le estaba haciendo soltar algunos ruidillos así de raros –tu eres…

Se mordió el labio. Ya le diría la moñería total de que él había sido el único cuando terminaran de hacer aquello, ahora igual le hacía pensarse y repensarse todo aquello.
Lo que sí hizo fue mirar con ansia y deseo como se desabrochaba el pantalón. Apartándose, o mejor dicho, sentándose mientras tanto en el suelo para que pudiera bajárselo bien, y de paso aprovechar para estar en la posición más indicada, sabía que lo él quería ahora, era su forma de darle el permiso que le había pedido… y era una forma jodidamente buen para hacerlo, aquella mirada, esos gestos. No lo pensó más y antes incluso de haberla acariciado un poco con las manos engulló la entrepierna del muchacho.

Como si se tratara de un buen beso jugó con aquello dentro de su boca, con su lengua y terminó por separarse un poco para coger aire, aprovechando la recién adquirida dureza del chico para acariciarla con una de las manos, mientras, apoyado sobre sus rodillas, en una de las posiciones más sumisas que se pueden adquirir, volvía a mirarlo a los ojos. Pero en Elazar no había nada de sumiso o tranquilo más que la posición, en ese instante su mirada era pura lujuria y fuego y su sonrisa tan cabrona como solía serlo una vez comenzaban con aquello. Se mordió el labio y se lo lamió sugerentemente. No había cesado el movimiento de mano en ningún momento y después del gesto sugerente volvió a centrar sus labios en toda su longitud.

Lamió, besó y sobó todo lo que debía sobar. Le encantaba darle placer y en cierto modo había echado de menos aquello, ni siquiera le molestaba el sabor de su sexo, aún cuando era bastante escrupuloso con todo.
Tras un momento volvió a dejar la boca tranquila y levantó la cabeza, mirándole, él tenía los ojos entrecerrados y su flequillo tenía un tono levemente distinto al normal, aquello le hizo sonreír y volvió a darle una buena lamida, a toda su extensión, pasándola lengua por la base con algo más de presión y terminando el glande, con un bocado muy suave, buscando la tentación.

-Enano, podría estar así por horas… - ¿Cuánto tiempo hacía que no lo llamaba así? Desde que él estaba en tercero y Draken en cuarto, de pequeños el inglés era más bajito que Elazar, y bueno… como él lo llamaba “gordo” y otro tipo de apelativos menos cariñosos (que lo animaron a ponerse en forma, todo hay que decirlo) pues él comenzó a llamarlo de esa manera… y por algún motivo de vez en cuando se le venía a la mente de nuevo – no olvides avisar – aquello lo dijo con una buena sonrisa en los labios, justo antes de hacer presión en la parte superior del miembro, y volviendo a su labor. Selvaggi era muy entregado, y hacía todo lo que Draken quería, pero cuando de sexo se trataba le costaba un poco ser tan “pasivo” del todo.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Sáb Sep 22, 2012 5:14 pm

No iba a impedir que el italiano se cohibiese con aquello; después de año ya sabía de sobra que le gustaba demasiado... centrarse, por decirlo de alguna forma, en sus quehaceres en general, y ese en especial, no era uno de los que descuidase.

Draken ya le había dejado claro a Selvaggi, mientras le había estado haciendo lo mismo que ahora él estaba recibiendo, que tenía ganas de él, de su cuerpo, de devorarlo no solo con los ojos, tocar todo su cuerpo por completo, suspirar contra sus labios, su cuello, apoderarse de su cuerpo y de su ser, hacerlo solo suyo, que ambos se evadiesen del mundo como siempre solían hacer para, simplemente disfrutar el uno del otro, del cuerpo contrario, de las sensaciones que se causaban el uno al otro... de todo.

Jadeaba de vez en cuando, cuando no conseguía reprimir los sonidos. Se mordía los labios para evitarlo, acariciaba la larga y aún algo húmeda cabellera platina de su compañero, enredando un poco los dedos en ellos... ya después supondría que tendría que ayudarle a arreglar eso, como solía pasar, pero en ese momento todo le daba igual. Quería más, su cuerpo, su todo...

Tragó saliva y sonrió cuando recibió finalmente aquella respuesta, sonriendo de forma cabrona y suspirando en cierto modo con alivio. Ese cuerpo tan jodidamente perfecto, y no solo para él; era únicamente de Draken Ulisses Stall. - Perfecto...

Sonrió un poco y le obligó poco después a incorporarse, lamiéndole los labios con parsimonia, sin escrúpulos... ya demasiado acostumbrados tanto el uno como el otro a los cuerpos del contrario. Abrazando al chico por la cintura, echándose él mismo hacia atrás para acabar ambos tirados en la cama, volviendo a lamer su cuello, su garganta, la nuez... acabando por darle un beso en la misma antes de cambiar de posición, a una algo mas cómoda para lo que iba a acontecer.

Quería mas, estaba completamente seguro de aquello, ansiaba mas que apenas esos roces que no eran nada comparados con sus deseos. - Quiero mas que esto, joder... - Exhaló contra su boca, mirándole con el ceño ligeramente fruncido, serio en cierto modo. Quería hacerlo suyo en todos los sentidos, y no se contendría.

- Y no me llames así, bollete... soy mas alto que tú... - Se rió un momento, un poco, lo justo para que los hoyuelos se le marcasen y con ello, Elazar quedase satisfecho; sabía de sobra que a su mejor amigo le gustaba aquel rasgo que se marcaba únicamente cuando sonreía, que realmente, que fuera una sonrisa sincera, pocas personas la habían visto; y una de ellas, Selvaggi.

Acomodó al italiano bocarriba, totalmente desnudo como estaba, sobre la cama, y él mismo terminó de desnudarse frente a los ojos de su mejor amigo. Se quedó de rodillas sobre la cama, habiéndose colocado entre las piernas del rubio, comiéndoselo con la mirada, haciendo un rápido plan de como seguiría con aquello. Sonrió capullo, ladeado, en el momento en el que ya se aclaró; y no tardó en empezar a hacer.
Cogió una de las piernas del chico y la alzó, apoyándosela sobre el respectivo hombro, llevándose un par de dedos a los labios para ponerse a lamerlos de forma sinuosa, sin apartar la mirada de los ojos entrecerrados de su amante: aquél gesto era algo evidente... y era un gesto que su acompañante ya debía de saberse de memoria...

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Sáb Sep 22, 2012 6:01 pm

Cuando el chico le hizo incorporarse lo hizo sin problemas, sin necesidad más indicaciones, sabían de sobra que hacer y cuando, hacía tiempo que no estaban junto de esa forma, pero quisiera o no ciertas cosas no se olvidan.
Se relamió en cuanto el chico le dijo que quería más que aquello. Él también quería más, mucho más. Nunca tendría suficiente de su Draken, su primer amor y por mucho tiempo que pasara parecía seguir siendo el único. Podría ser una putada, pero así y no le importaba demasiado en realidad.

La queja del chico solo lo hizo sonreír. Nunca lo llamaba así, solo en esos momentos. No podía evitar sentirse la persona más dichosa del planeta cuando estaban juntos de aquel modo, recordaba aquellos años tan lejanos y… se le iban las palabras a veces. Pero daba igual, el reproche ya era lo de menos, lo realmente importante era su gesto. Podría morir por esa sonrisa, esos hoyuelos que se le formaban en el rostro en cuanto sonreía abiertamente… se veía aún más atractivo cuando se le veían.
Solo con aquello ya se había quedado totalmente satisfecho, idiota, eso hizo que fuera muy fácil que hiciera todo lo que Draken le indicaba, que se quedara tumbado bocarriba a su total merced.

Entrecerró los ojos, un tanto avergonzado del gesto de su amigo y amante. Sabía lo que tocaría tras eso, era lo que llevaba esperando todo el tiempo, pero verlo así, mirándole con esa sonrisa de cabrón mientras hacía aquello, quisiera o no daba un poco de pudor. Pero a pesar de cualquier vergüenza posible el rubio se removió ligeramente en su lugar, aun dejando la pierna apoyada en el hombro de él, pero quedando un poco un poco más expuesto aún.
No tardó en sentir como los dedos del metamorfomago hacían presión en su trasero, despacio, con mimo, cuidado, como él mismo había dicho estaba desentrenado, agradecía que tuviera esos gestos tan sutiles, haberse humedecido los dedos y ahora estar… haciendo eso tan despacio a pesar de las ganas que ambos tenían.

-Yo… no tienes que ir tan despacio – dijo en medio de un gemido. El chico lo estaba haciendo con cuidado, estaba tentando todo, movía los dedos muy despacio, en todas las direcciones, Elazar sabía que si paraba en ese momento y seguía con aquello igual llegaba a molestarle, pero el simple hecho de sentirlo tan adentro – tengo algo ahí que igual te viene bien.

Le podría haber dicho que era lubricante, pero por algún motivo el solo pensarlo le había hecho ponerse totalmente rojo, pero Draken podría pensar que era de cualquier otra cosa.
Aquello le sirvió de bastante, en cuanto el metamorfomago oyó el consejo sacó los dedos del interior del otro, haciéndole gemir por la brusquedad del gesto y alargó la mano abriendo uno de los cajones de la mesita de noche, dando en el clavo directamente, aquello seguía estando donde la última vez que miro, era nuevo… pero en el mismo sitio.
Selvaggi pudo ver el gesto de él, la sonrisa cabrona que se le formó mientras abría aquello y se echaba una buena cantidad en la mano, poniendo buena parte en el trasero el chico y lo que quedó en su propio miembro, avisándole para lo que seguía.

-Déjate de sutilezas… estoy demasiado cachondo joder… fóllame ya.

Notó entonces como le presionaba más que antes, le había cogido por la cadera y, literalmente, estaba entrando en él. Eso le hizo cerrar los ojos, morderse un poco el labio e intentar esconder el rostro, era molesto, al principio, pero tan jodidamente placentero que le costaría evitar los gemidos…


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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Dom Sep 23, 2012 6:37 am

Stall no evitó mirar el cuerpo del italiano removerse en la misma posición hasta acabar acomodándose, sonriendo ámpliamente al ver que ahora estaba mas a su merced, y se mordió el labio inferior justo antes de seguir con cualquier cosa.

Mientras estaba en su tarea escuchó al rubio aconsejarle y además de ello, ponerse completamente rojo, sin saber por qué, con el ceño fruncido, algo curioso, dejó lo que estaba haciendo para tras apenas moverse un poco, descubrir que era a lo que se refería su compañero, alcanzándolo sin problema y haciendo lo propio con el lubricante, sin evitar mirar fijamente en todo momento a su amante, con una media sonrisa, viendo que parecía algo avergonzado con todo aquello... le gustaba. Le gustaba poder verle así, tenerlo solo para él, poder disfrutar de su cuerpo, de todo.

- ¿Con quién gastaste lo último que quedó? - Le preguntó con un tono divertido, pervertido. - ¿Lo hiciste tu solo...? - Alzó apenas un momento una de las cejas mientras seguía en la tarea de repartir el gel en ambas zonas intimas.
Se rió con el reproche de su mejor amigo y terminó por hacer caso; el mismo estaba jodidamente cachondo, pero finalmente había conseguido lo que quería desde un principio; que Selvaggi le pidiese más, y ahí estaban esas palabras, animándole a más.

No tardó mas que la resistencia principal que oponía el cuerpo del chico en acabar por completo en su interior, quedándose así un momento, mirándole fijamente a los ojos, acariciando la pierna del italiano que tenía en alto, justo antes de empezar a moverse de forma un poco suave; apenas en las dos primeras embestidas para, después de acomodarse algo mejor en aquella posición, volver a los movimientos, esta vez mas bruscos y profundos mientras jugaba con los labios en el cuello del rubio y bajaba a su pecho para jugar con uno de sus pezones, pasando al contrario lamiendo el camino que quedaba entre medio de ambos, subiendo formando un pequeño camino de saliva hasta su cuello, mentón, labios.... comiéndole de nuevo la boca, sin cesar en ningún momento los movimientos, apenas haciéndolos un poco torpes en un principio por la posición que había tenido que adquirir; pero ya estaba todo bien y podía moverse con plena libertad, y eso era lo que hacía y lo que seguiría haciendo por un rato.

Tras un rato de aquella misma forma salió del cuerpo de su mejor amigo e hizo que se moviese un poco para quedar tumbado de lado, colocándose él mismo de nuevo entre las piernas de Elazar medio de rodillas y volvió a irrumpir en su interior, dejando una de las piernas de su amante sujeta por sus propias manos, en alto, para poder moverse sin que molestase, entrando y saliendo de su interior de forma rítmica, por completo, en cada una de las nuevas embestidas que creaba, escuchando inevitablemente los sonidos, gemidos que nacían de la garganta de su pareja, disfrutando, deleitándose de aquellos sonidos que tanto había extrañado, de aquellas sensaciones que le causaba estar haciendo aquello con él.

Acabó por colocar aquella misma pierna de nuevo sobre su hombro, inclinándose un poco para evitar que el otro pudiese bajarla a su antojo, y de paso, aprovechar aquella mano para llevarla a la erección del italiano para empezar a masturbarle a la vez que seguía con aquellos movimientos pelvicos, bruscamente, cada vez más, debido a la excitación, a todo aquello.

Jadeaba roncamente y no le quitaba el ojo de encima, no podía dejar las manos quietas, necesitaba sobar todo su cuerpo, recordar nuevamente como era ese cuerpo que tan bien se conocía, sentirle a la perfección, en su totalidad. - Me encanta.- Susurró con voz ronca, mirándole fijamente a los ojos, apretando un poco el glande del rubio con los dedos, con una media sonrisilla.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Elazar Selvaggi el Dom Sep 23, 2012 7:22 am

Le abría respondido a aquello de con quien lo había gastado si no estuvieran haciendo aquello. Joder. No podía estar más caliente. No podía desearlo más. Estaba el límite de la locura, como se suele decir, y él estaba haciéndole preguntas estúpidas, quizás incluso un poco cargadas de celos… quizás es que tanto tiempo sin estar juntos había hecho que Draken se pensara mejor que tipo de relación quería con él, porque hasta ese momento no habían tenido nada exclusivo ni nada así.

Por supuesto ese tema pasó a segundo plano en su mente en el momento en el que sintió la ansiada intromisión. Disfrutó de sus movimientos, de sus caricias, sus gestos. De todo. Intentó apagar todo sonido que su cuerpo parecía querer emitir aún en contra de su voluntad. Se dejaba hacer, no podía moverse apenas por la posición en la que estaba y a veces sentía la necesidad de removerse ligeramente, pero volvía a dejarse hacer rápidamente.
Cuando su amante decidió salir de él puso un puchero en el rostro. No quería que parase, no aún. No era el momento joder. Pero ante la primera queja que salió de entre sus labios el chico le reprendió con la mirada y le hizo el gesto para que se moviera, solo iba a cambiar de posición. Selvaggi estaba tan ansioso que si no había pensado esa posibilidad.

Tal y como le indicó que se pusiera estaba un tanto incómodo, por la posición de la pierna, pero en cuanto notó la mano del inglés masturbando su entrepierna cualquier incomodidad desapareció y dio lugar a un gesto de sumo placer en su rostro. Aquello era lo único que le faltaba en ese momento y se lo estaba dando.
No pudo evitar un gemido en el momento en el que el chico le había hecho aquello, ese gesto, esa especie de pellizco que le había dado, sin hacerle nada de daño, solo tentándolo aún más. Suspiro e intentó corresponder a sus palabras.

-Y… y a mi – le falló el aire por un segundo, pues su respiración trataba de acompasarse a los movimientos de Draken y estos eran cada vez más feroces – no… no podré… mucho más.

Sus palabras eran irregulares, no podía contenerse, para nada, solo quería terminar aquello, el place a veces era como una tortura, estaba a punto de correrse pero intentaba no hacerlo para que su mejor amigo no se quedara con ganas de más… pero sabía más que de sobra que no podría hacerlo por mucho más tiempo.
Movía las caderas a la vez que el otro entraba en él, la pequeña molestia inicial había desaparecido y ahora solo había placer para él y esperaba que para el otro también. Gemía, jadeaba y entre un suspiro y otro logró incorporarse un poco, lo justo para intentar alcanzar sus labios, quería besarlo, un poco al menos.

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Re: Dame asilo

Mensaje por Draken U. Stall el Dom Sep 23, 2012 8:13 am

Asintió suavemente con la cabeza tras escuchar la advertencia del italiano, lamiéndose los labios en un gesto de lascivia, acabando por morderlos, sonreír un poco.
- No te aguantes... - Susurró contra su boca justo antes de lamerle los labios y apartarse, queriendo molestarle un poco, antes de volver a unir los labios de ambos, para besarle de forma necesitada, abrazándole incluso un poco con el brazo que tenía totalmente libre.

Se separó de nuevo de él, como había hecho antes, para volver a cambiar de posición, aunque esta vez ya no cambiaría mas; tanto como Selvaggi, él también estaba al límite, y lo único que quería era terminar de una maldita vez o le reventaría la polla de lo jodidamente cachondo que estaba.

Esta vez volvió a hacer que el rubio se tumbase bocarriba, y agarrándole de ambas piernas hizo que quedase con las rodillas prácticamente apoyadas sobre el pecho. El metamorfomago sonrió ladeado, de forma cabrona, pervertido. Había dejado al italiano totalmente expuesto y se lo había comido con los ojos. - Tendrás que machacartela tú, yo así no podré... - Anunció antes de acomodarse y penetrarle de una, volviendo a los movimientos que habían dejado de lado por apenas un momento para el cambio de posición.

Aprovechó en mas de una ocasión la posición que habían adquirido para molestar un poco a su amante, inclinándose un poco mas hacia delante, para a parte de llegar lo mas hondo posible, cosa que había estado repitiendo el gesto para eso mismo, para lamerle los labios y apartarse, queriendo tentarle, viendo como el rubio hacia algún que otro puchero rogándole besos; pero de momento no le daría, ya después. Ahora seguiría con aquello hasta que ambos quedasen completamente saciados.

Con una de las piernas de Selvaggi a cada mano, no dejó en ningún momento de embestirle y de paso, no dejó de disfrutar del puro placer que tenía su amante reflejado en el rostro, sonriendo suavemente de lado.

Respiraba de forma entrecortada, agitada, trataba de aguantar y de alargar el momento, pero no pudo mas; en cuanto sintió como el italiano le estrujaba en su interior, él mismo terminó por correrse, pegando su cuerpo por completo al del contrario, gimiendo de forma ronca ahogándolo de paso contra le cuello del contrario, notando como los restos de su amante le habían manchado parte del abdomen, siéndole totalmente indiferente.

Se mordió el labio inferior y tragó saliva; permaneció por un rato con los ojos cerrados, tal cual, en aquella especie extraña de medio abrazo, aun sin salir del cálido interior de Selvaggi, tratando de recomponerse.

- Lo echaba de menos, maricona... - Sonrió un poco, con le rostro girado hacia Elazar para mirarle fijamente a los ojos con una suave sonrisita justo antes de en un gesto salir de su interior, acabando por tumbarse junto a él, mirándole aún así, de reojo.

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