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Picnic familiar.

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Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Miér Oct 24, 2012 1:42 pm

Clarisse había pasado toda la mañana trabajando en el ministerio para organizar la columna interminable de expedientes y papeleo que tenía sobre la mesa de su diminuto despacho. Los Vercelli, además, habían invitado a su hijo a un picnic en el jardín de su casa en Covent Garden y tenía el tiempo justo para terminar su trabajo antes de ir a buscar a Thaddeus a casa de su padre. Casi sin tiempo para respirar llegó a casa de los Brackminster, Darren (aprovechando su día libre) andaba enseñando a lanzar quaffles a Thad por un aro y el niño andaba con barro de cabezas a pies.

Rebufando, había dejado dicho muy claro a su padre que ese día el niño debía estar impoluto para ir a casa de los Vercelli, fue a cambiar a Thaddeus a la habitación de su hermano, muy molesta con la actitud infantil del hombre. Salió cinco minutos antes de la hora acordada, llevando a su pequeño en brazos, y vestida para la ocasión (menos mal que eran magos) más valía que el traslador fuera preciso o iba a llevarse la regañina de su mentora.

Un minuto antes de la hora, madre e hijo aparecieron en un callejón cercano a la residencia de los abuelos de la criatura. Thaddeus avanzaba corriendo por la acera, ya conocía el recorrido a casa de su nona y quería verla para explicarle muchas cosas entre ellas la reciente adquisición en materia de mascota que había robado de casa de sus abuelos maternos. Mascota que llevaba con él aquel día. Lo había hecho a escondidas de su madre cuando ella cogía la caja de cupcakes, un detalle para quedar bien con su mentora, Thaddeus, aprovechó astutamente su distracción para meter el animal dentro de la parte superior del peto vaquero que llevaba aquel día, entre la prenda y la camisa blanca. Entre correteo y correteo, el animalito asomaba la cabeza, pelona y rosácea, olfateando el ambiente, Clarisse unos pasos más atrás, llamó la atención de su hijo.

- Thad, no corras.

- Mamá, va, va, va, va, va, va, quiero enseñarle una cosa a la nonna Glún.

La mujer frunció el ceño pues por algo había parido a esa criatura y sabía que cuando él ponía tanto énfasis en alguna cosa, tramaba cualquier plan maquiavélico en su cabecita infantil. Clarisse recortó la distancia casi como una exhalación, tomó el pequeño brazo de su hijo para girarlo suavemente hacia ella y entonces, vislumbró esa cosa pelona sobresaliendo por el peto.

- ¡Has traído la rata! – la nota de desesperación en la voz de Clarisse fue notoria, solo faltaba eso para que Jonathan pusiera el grito en el cielo.

- No es una rata, mami. Se llama Hortensia – el niño, usó la carta comodín para esas situaciones, puso la cara más infantil y adorable de su repertorio para ablandar el corazón de su madre. Y funcionó pues la mujer solo suspiró muy pesadamente porque iba a llevarse la regañina del año primero por llegar tarde y segundo por llevar aquel engendro del diablo, la rata, a una casa de bien pero, ¿qué podía hacer? Si la dejaba por ahí para que buscara su lugar en la tierra, su hijo iba a montar el escándalo del año.

- Solo procura que no vaya corriendo por la casa y mantenla lejos de tu hermana… y de tu padre… y de todo el mundo – añadió con una ligera nota de amenaza tras sus buenas palabras, un numerito e iba a quedarse sin jugar a Quidditch por un mes.

Tras cogerlo por la mano, continuaron su camino hasta casa de los Vercelli. Clarisse tocó el timbre y esperó a que los recibieran, mientras tanto, se agachó para poner bien el cuello de la camisa de su hijo y acabar de peinar su cabello largo, algo rubio pero que ya iba cambiando a un color marrón. En cuanto abrieron la puerta, Thaddeus salió corriendo hacia dentro, ignorando a su abuelo pues vislumbró como un lince a su hermana, Romina, cruzando el pasillo – ¡ROMINA! ¡¡MIRA MI RATA!! ¡¡ES MÁS BONITA QUE TU!!

- ¡Thaddeus! ¡Ven aquí! ¡¿Qué te dije?! – negó con la cabeza, resignada pues el niño a veces era tan cabezón que no entendía de autoridad. La muchacha miró a Giancarlo y se puso de puntillas para darle dos besos a modo de saludo – Hola Giancarlo. Muchas gracias por la invitación y siento todo por adelantado – tendió la caja de cupcakes al medimago – Para el postre.
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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Miér Oct 24, 2012 2:14 pm

Su madre había estado planeando un picnic familiar con sus dos nietos desde hacía mucho tiempo. Ese había sido el día perfecto ya que haría un muy buen clima y Jonathan tenía su día libre. Clarisse no, pero al menos podría llegar a tiempo y quedarse un rato para estar con su hijo y pasar un buen momento “familiar” con los Nonnos de su hijo.

Jonathan se desvivía por el crío. Se veía cada vez que había una reunión. Siempre procuraba darle todo lo necesario para que el marido de Clarisse no tuviera que hacer más esfuerzo del necesario en el niño pues no era su responsabilidad. Era la de Jonathan y él lo tenía bien claro. Lo mantenía, le compraba la ropa que necesitaba, los juguetes que quisiera y si le hubiera pedido un perro por su puesto que se lo hubiera comprado.

Era lo mismo con Romina, aunque la tuviera más cerca de él que a Thaddeus, intentaba darles exactamente lo mismo y no había nada que quisiera más que tener a sus dos hijos con él todo el tiempo. Sin embargo, la única forma de hacerlo sería casándose con Clarisse y eso no estaba a discusión. Nunca tuvo la iniciativa de pedirle matrimonio al saberla embarazada porque no sentía que fuera necesario, además, pasaba por unos momentos bastante negros como para ponerse a pensar en casarse con ella precisamente.

El timbre sonó y Jonathan ya iba a abrir pero su padre se le adelantó. El sanador sonrió cuando vio a su nieto pasar por la puerta de entrada como alma que se llevaba el diablo y solo se encogió de hombros y negó la cabeza al ver a Clarisse tan apenada.

-Adelante, cariño. Yo le llevo esto a Gabrielle. Qué bueno que han venido.

Tomó la caja de cupcakes y una vez que Clarisse pasó al interior de la casa, cerró la puerta detrás de ella. El sanador escuchó los gritos de Romina y supuso que Thaddeus ya le había enseñado la rata. No pudo hacer nada más que reír ligeramente y en silencio para que nadie lo escuchara. Llegó a la cocina donde estaba su mujer y le dejó la caja de Cupcakes.

Asintió cuando le preguntó si el niño a había llegado y Giancarlo asintió. Gabrielle sonrió y terminó de llenar la canasta del picnic y le pidió a la elfina doméstica que preparara todo en el jardín. Así pues, la elfina fue al jardín y puso una manta a cuadros rojos, unos cojines color negro –porque si los niños le tiraban algo encima no se mancharían tanto- y puso la canasta en el medio.

Jonathan terminó de bajar las escaleras y se encontró con Romina llorando y dando manotazos para intentar alejar la rata pelona que su hermano llevaba. Jonathan frunció el entrecejo. Clarisse sabía que los animales pelones le daban bastante asco. Recordaba al gato de Emily, que también era pelón, y no sabía si alguna vez lo había tocado. Eso de que no tuvieran pelo y fueran todos rositas lo descolocaba bastante.

-¡AH! ¡Que fea, que fea! ¡Yo estoy más bonita! Papino, ¿verdad que yo estoy más bonita?-la pequeña de ojos turquesa se giró a su padre y con lágrimas en los ojos por el susto y porque la acaban de comparar con una rata le preguntó a Jonathan.

-Por supuesto que si. Eres la más bonita de todos.

Respondió y miró a Thaddeus con mirada de enfado y luego la dirigió a Clarisse. Ese niño tenía que aprender a comportarse y suponía que a Clarisse le importaba un jodido pepinillo si el niño hacía lo que le venía en gana. Le faltaba pasar tiempo con su abuela Gabrielle para que entrara en cintura y eso mismo tenía planeado que hiciera. Ya se estaba imaginando el día de su boda el desastre que haría.

-Thaddeus, por favor, pon a… tu mascota en esa jaula que está ahí. No la quiero fuera porque los gatos se la pueden comer.

Le ordenó al niño mientras señalaba una caja transparente. Podría ponerle tierra y unas hojas de árboles que encontraría en el césped y ponerla a su lado en cuanto comieran en el jardín. Le alborotó el cabello y le miró con esa mirada autoritaria que pocas veces se le veía a Jonathan Vercelli, pero con su hijo, sabía que tenía que aplicarla en más de una sola ocasión.

Miró nuevamente a Clarisse y le dio un beso a modo de saludo mientras su madre iba saliendo de la cocina secándose las manos con un trapo color blanco y lo primero que vio fue la rata de su nieto. Lo miró desafiante y Jonathan sabía que con eso bastaba para que Thaddeus hiciera lo que su padre le había pedido. No sabía de dónde sacaba ese poder tan grande de hacer que su hijo menor hiciera todo lo que ella le pedía y de meterlo en cintura, pero era una bendición tenerla cerca cuando se trataba de Thaddeus Vercelli.

-¿Les parece si vamos al jardín de una vez? Romina y Thad, ¿Por qué no van con el Nonno y se adelantan? Seguro tiene alguna anécdota que contarles.

Jonathan miró a su padre dándole a entender que necesitaba hablar con Clarisse sobre el niño. Lo mismo de siempre, esa plática molesta que hacían una vez al mes para saber qué era lo que le faltaba a su retoñito. Romina corrió y tomó la mano de su abuelo y Giancarlo esperó a que Thaddeus hiciera lo mismo para salir al jardín después de que pusiera a la horrible rata en la caja transparente.


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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Miér Oct 24, 2012 2:48 pm

Ocurría siempre lo mismo, una vez tras otra. Clarisse sentía la imperiosa necesidad de salir corriendo de la casa en cuanto la puerta se cerraba tras ella. No porque el ambiente no fuera familiar o los Vercelli malos anfitriones, todo lo contrario, el ambiente era tan agradable y relajado que el estrés del trabajo se esfumaba en cuanto se olía el delicioso aroma de la comida de Gabrielle pero el motivo por el cual estaba ahí siempre fue motivo de disputa entre las dos familias, y diablos, era incómodo estar ahí como la madre del niño y algo así como la hermana de la prometida del padre de la criatura, sin tener en cuenta que su mentora era también la abuela de su hijo, demasiado complicado el asunto como para no querer salir corriendo.

Callada, asintió ante el siempre agradable carácter de Giancarlo e intentó dibujar una sonrisa en sus labios aunque la seriedad emanaba por cada poro de su piel. Miró una vez por el rabillo del ojo la puerta de entrada pero tras sopesar la idea en su cabeza, la descartó totalmente, ser descortés iba en contra de sus modales y estaba muy por encima de su propia incomodidad. Tragó saliva y dejó que ese instante de pánico escénico desapareciera. Una vez recuperada, buscó a su hijo quien ya estaba haciendo llorar a su hermana, y además, era como su entretenimiento preferido. Clarisse preparó la voz, dispuesta a lanzarle un grito que retumbara la casa y dejara sordo a Thaddeus pero Jonathan apareció. Inmediatamente se hizo un paso atrás y quedó en un segundo plano, dejando toda la responsabilidad en el hombre, sin meterse, ya sentía que por tener ella la custodia estaba privando a Jonás de mucho.

Cruzó los brazos, aún sin moverse de la puerta de entrada para no resultar desconsiderada (Sin invitación no iba a vagar por la casa) y aguantó desafiante la mirada de Jonás cuando este vislumbró la rata. Si, entendía el motivo de su enojo y Clarisse conocía la adversión hacia los animales pelones pero la situación había terminado así por x factores demasiado largo de explicar para que él entendiera. Miró a Romina y la sonrío con calidez, así como haría con su hijo, corroborando con un gesto las palabras de su padre, ella era bonita sin más por mucho que Thad se empeñara en compararla con una ratita.

Por su parte, Thaddeus obedeció algo fastidiado a su padre. Como todo un caballero, puso la rata en la caja transparente y la miró con pena, estaba muy encariñado con ella, incluso dormía abrazado a ese animal. Podía parecer asqueroso para todos pero para el niño era la cosa más bella del mundo, incluso más que su hermana que ya deslumbraba el mundo con sus genes de veela.

Clarisse correspondió el beso de Jonathan y se quedó mirando a Romina, entregó un pañuelo de seda rosa que llevaba en uno de los bolsillos de su bolso para que se secara las lágrimas y peinó un mechón de su sedoso cabello tras su pequeña oreja, era su forma de alentarla – Buenos días, Gabrielle – mantuvo en todo momento las formas, educada, formal y seria. En otra ocasión la hubiera llamado auror Bloom- Vercelli como solía hacer en el ministerio. Clarisse era muy dedicada a su trabajo y sabía exactamente qué posición ocupaba en el departamento de seguridad así que siempre, respetaba a sus superiores y a Bloom mucho más, primero como amiga de su padre, segunda como abuela de su nieto y tercera por ser ella misma, una mujer con demasiada presencia.

Thaddeus, caja de plástico bajo el brazo, tomó la otra mano libre de su nonno y empezó a explicarle que su abuelo Darren había dicho que los italianos eran una “mierda” jugando a Quidditch y que había dejado muy claro que se lo tenía que transmitir tal cual, así, palabras obscenas prohibidas para niño de dos años inclusive.

- Lo siento mucho – añadió precipitadamente en cuanto todos desaparecieron y quedaron a solas – Vine apresurada del trabajo, tomé las cosas para venir y no me dí cuenta que había escondido la rata en su peto. De verlo, hubiera ordenado que la dejara en casa de mi padre – sentía la necesidad de excusarse porque de verdad que a veces no tenía tiempo ni para mirarse en el espejo y menos para controlar todas y cada una de las acciones de Thaddeus, era complicado vigilar a un niño que solo pensaba puras fechorías - ¿era eso, no?
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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Miér Oct 24, 2012 3:28 pm

Jonathan sonrió ante el gesto de Clarisse para Romina. Sabía que le tenía cierto aprecio a la niña y también sabía que Romina apreciaba a Clarisse de alguna forma que solo entienden los niños. Romina sonrió cuando le acomodó el cabello y luego se alegró cuando Thaddeus guardó a la rata en la caja de plástico. Así se sentía más segura que con el animalillo cerca de su cabellito color azabache.

-Buenos días, Clarisse. ¿qué tal amaneciste?

Gabrielle respondió de manera amable y luego se disculpó un momento para volver a la cocina y terminar algunas cosas y llevarlas al jardín. Giancarlo soltó la carcajada en cuanto su nieto menor le dijo lo que mandaba decir su abuelo Darren.

-Ah, ¿Con que eso ha dicho el buen Darren? Pues mira, podrás ir diciéndole que….-e inmediatamente se escuchó el grito de Gabrielle desde la cocina prohibiéndole a su marido decir alguna barrabasada a oídos de sus nietos. Le dirigió una mirada amenazadora y luego Giancarlo se sentó con sus dos nietos en la manta de cuadros rojos con blancos y susurró solamente para que los niños le escucharan-….los italianos metemos mejor las bludgers de lo que cree.

Le dirigió una mirada a su mujer, a sabiendas de que había escuchado o simplemente le habría leído la mente. Y claro que eso venía en doble sentido ya Darren se encargaría de descifrarlo mientras que Gabrielle lo había entendido en ese preciso instante haciéndola negar con la cabeza y mandarle un recado mental a su marido, quien terminó carcajeándose.

-Nonno jugaba Quidditch. Era el mejor de todo el equipo de Bravenclaw. ¿Verdad Nonna? Era bien fuerte y todo eso, le pegaba a las bludgers, ¿sabías Thad? También papá, pero de Güiffindor.-Gabrielle se derretía cada vez que Romina intentaba pronunciar Ravenclaw y Gryffindor de la misma forma en que se derretía cada vez que lo intentaba hacer Thaddeus. Asintió cuando la niña le preguntaba sobre su abuelo y veía como Giancarlo terminaba sonriendo y sintiéndose como pavo real.

-No voy a reñirte por llegar tarde, Clarisse.-En el interior de la casa, Jonathan guió a Clarisse al estudio y le ofreció asiento frente al escritorio. Jonathan se mostraba sereno pero alegre, quizás por tener a sus dos hijos en casa y que hasta el momento no hubiera habido más de esas pequeñas lagrimitas de Romina. Se sentó al otro lado del escritorio y tomó una pequeña libreta y un bolígrafo muggle que llevaba en el bolsillo de su camisa. Apretó el extremo con la mano izquierda y comenzó a escribir-Lo que necesito es que me digas qué le hace falta al niño. ¿Ropa, zapatos? ¿Juguetes? ¿No has pensado en llevarlo a una guardería? Quizás le sirva alejarse un poco de Darren y Amy, que lo tienen muy mimado. Y quien sabe, a lo mejor y hasta hace amiguitos y todo.


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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Miér Oct 24, 2012 4:11 pm

Thaddeus en el jardín asentía sorprendido por tener una familia tan nutrida en miembros de Quidditch. El niño había nacido con esa afición heredada tanto de los Vercelli como de los Brackminster y ya apuntaba maneras pese a ser nomás que un pequeño saco huesos, colaba de vez en cuando alguna quaffle por el aro como si tuviera un don, algo que enorgullecía a todos.

- Yo quiero ser Güiffindor – añadió el niño, usando la misma mala pronunciación de su hermana porque de hecho, había sacado la palabra de ella pues la original era demasiado complicada para su corta edad – Tío Adair y el abuelo Darren también son golepeadores – si y también de vez en cuando se le colaban palabras mal dichas a fin de cuentas pese a sus dos años bien hechos no dejaba de ser una tierna criaturita en edad didáctica – Yo no quiero. Quiero ser como mamá, cazador y lanzar güaffles al aro y si te portas mal conmigo, te la tiraré a tu fea nariz – tras sacar la lengua fue a buscar a su abuela a la cocina y tiró de su delantal para llamar su atención, quería preguntarle algunas cosas que no llegaba a entender pero sabía que ella sí sabría explicarle.

En la casa, Clarisse tomó asiento exactamente donde Jonás ofreció, cruzó las piernas por debajo de su larguísima falda blanca y acomodó la camiseta azul antes de mirar como el padre de su hijo sacaba una libreta y un bolígrafo, dispuesto a anotar todas las necesidades o caprichos de su hijo. La rubia negó con la cabeza a las primeras preguntas y no por menospreciar la ayuda recibida por Jonás sino porque sabía la cara boda que debía costearse, además, ya tenía otra niña, una que solo dependía de él y por el momento con su sueldo de auror y la ayuda de su marido, podía apañárselas perfectamente para criar a Thaddeus sin necesitar el dinero de Jonás.

La peor parte de todo el asunto fue escuchar las palabras del muchacho en referencia a su padre y la que consideraba su madre. Ellos hacían un gran esfuerzo por ayudarla y Clarisse estaba muy agradecida por esa altruista mano que echaban para criar todos juntos, en familia, a Thaddeus. Quizás si estaba demasiado consentido, Clarisse estaba muchas horas metida en el ministerio y el niño se la pasaba escuchando las barbaridades de Darren y rodeado de animales extraños y hasta peligrosos (como el oso) que su abuela Amy traía a la casa, mimado por todos sus tíos, pero Clarisse no quería privarles a Thaddeus y meterlo en una guardería. La familia ya era complicada y eso era lo único normal que había en ella, el amor de dos abuelos por su nieto.

Hubiera sido demasiado fácil tomar una actitud hostil hacia su inocente comentario pero Clarisse sabía guardar las formas y entendía que en casa de Gabrielle estaba de más levantar la voz, ella era más sensata, prefería cerrar los ojos, tomar una bocanada de aire y relajar ese pequeño brote de carácter Brackminster, medir sus palabras y hablar en un tono sosegado – No te preocupes – intentó achacar aquella mala frase a la presión que sentía con su boda a la vuelta de la esquina, Lucy estaba igual – Creo que hasta el momento, podemos hacernos cargo de su educación sin necesitar de guarderías, es malgastar dinero – tiró un poco su cuerpo hacia delante, tomó la libreta de manos de Jonás y la cerró, igual hizo con el bolígrafo para dejar todos los utensilios de escritura encima de la mesa - No necesito dar una lista de cosas como si fueras un recadero. Thaddeus esta cubierto y tu una boda cercana – palmeó suavemente el reverso de la mano de Jonás como para darle ánimo y que no tomara el comentario como si Clarisse no quisiera que su hijo tuviera nada de él, todo lo contrario – Luca ya tomó las medidas del niño para su traje de boda así que no necesita comprarse nada para el casamiento. Tiene ropa para diez años, juguetes para dos cientos y una mascota que le hace feliz. Si quieres comprarle alguna cosa, tu mismo, pregúntale a él, quizás necesite algo que yo no pueda ofrecerle pero tu si.


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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Miér Oct 24, 2012 4:39 pm

-Eh, Thaddeus, no le digas así a tu hermana porque ella tendrá más derecho de tirarte la nariz que tú a ella.-espetó Giancarlo en el momento en que el niño echó a correr. Romina le miró con el rostro ensombrecido. La niña quería bastante a su hermano, de hecho muchas veces le había dicho a su abuelo que lo invitaría a dormir con ella en el cuarto de su tía Paula para que él también la conociera cuando fuera a visitarla en la noche, pero que no le gustaba que la tratara así.

Y con toda la razón del mundo. Las cosas que le decía no eran las más bonitas del mundo. Y eran esas cosas que privaban a Jonathan de una perfecta convivencia con su hijo. Romina continuó jugando con las tacitas de té que la elfina le había llevado para jugar con Thad, pero aparentemente no lo harían. Resopló y luego canturreó algo que su abuelo no logró distinguir.

-Antes de preguntarme nada me haces el favor de ir y pedirle una disculpa a tu hermana. Eso no ha estado bien.-le dijo Gabrielle a su nieto en cuanto llegó con ella. Ya sabía a lo que iba –o preguntarle algo o pedirle una galleta antes de comer-. Si algo no soportaba eran las faltas de respeto que se hacían mutuamente –más del niño a la niña que al contrario porque Romina sabía comportarse perfectamente bien y eran pocas las veces que algo le decía- y podía ponerla de los nervios. Muchos de los regaños que repartía al niño eran precisamente por eso y más le valía irse comportando porque de lo contrario tendría que impartirle ella la disciplina que ni Darren ni Amy le daban –con todo el cariño que les tuviera, ese niño necesitaba más disciplina de la que le daban.-Ahora mismo.

Señaló con la cabeza hacia donde estaba su hermana y su abuelo y esperó a que fuera y le pidiera una disculpa bien dicha. Si no lo hacía, Thaddeus ya sabía que en esa casa no se comía si eras grosero con los demás, así que si quería comer, más le valía comportarse. Quizá debería pasar algún tiempo con Gabrielle para que comenzara a aprender a comportarse.

-Clarisse…-le dijo al ver como le tomaba la libreta de las manos como niño pequeño y le retiraba también el bolígrafo. Jonathan frunció el seño y resopló. Encendió un cigarrillo y cerró la puerta del despacho con un movimiento de varita. -Creo que yo también tengo el derecho de opinar sobre la educación de MI hijo. Está bien que tus padres lo estén criando, pero creo que también estaría bien que se alejara un poco de ese ambiente. No le voy a seguir perdonando todas las cosas que le dice a Romina. Es también TÚ responsabilidad que el niño reciba la educación adecuada. No puede ser posible que con cinco segundos dentro de casa ya haya hecho llorar a Romina, que créeme, ella tampoco es una monedita de oro para andar siendo la inocente.-respiró hondo y le dio dos largas caladas a su cigarrillo. Cuando tenía que hablar de las cosas de Thaddeus siempre, siempre había discusiones de ese tipo con Clarisse –por más diplomáticas que quisieran que fueran, siempre terminaban en alguien de mal humor-.-Si te estoy preguntando si necesita ropa y zapatos es porque no sé qué es lo que le haya comprado tu marido, no sé cuánta ropa tiene ni cuántos zapatos le siguen quedando bien. Y si, estoy al tanto que tengo una boda en puerta, pero mis hijos siempre van a venir primero. No se lo pregunto al niño porque él no sabe qué es lo que necesita y tú si. Habíamos quedado desde un principio que iba a darte el dinero para lo que él necesitara y que además te ayudaría con lo demás y el que te hubieras casado no quiere decir que no tenga que seguir dándole todo al niño.

Guardó silencio unos segundos que parecieron eternos. Respiró hondo y se llevó los dedos al tabique nasal para calmarse un poco. Era un gesto que había comenzado a emplear desde niño cuando se ponía de mal humor y se le había quedado como una manía bastante odiosa para mucha gente, pero era lo que podía calmarlo un poco en esos momentos para no armar un espectáculo odioso.

-¿No quieres que se quede una temporada antes de la boda con mi madre? Tal vez le haga bien.


Última edición por Jonathan Vercelli el Jue Oct 25, 2012 1:40 pm, editado 1 vez

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Miér Oct 24, 2012 5:27 pm

En el jardín, Thaddeus miró a su abuela por un rato largo después del regaño como si quisiera desafiarla aunque en verdad estaba sopesando sus palabras desde su comprensión infantil. Derrotado, su abuela era mucha abuela, pateó un mueble de la cocina y a regañadientes se fue hasta donde estaba su hermana. El único problema que había entre las criaturas o más bien para Thaddeus era que sentía que Romina pasaba mucho más tiempo con su padre que él y aunque tenía mucha familia, Thad quería a su padre y esa era una de las preguntas que quería hacerle a su abuela, ¿por qué no podían vivir todos juntos, Brackminster y Vercellis en la misma casa?

- Mina – dijo con su voz infantil, delante de la pequeña que andaba jugueteando con tazas, un entretenimiento de niñas y que a Thaddeus especialmente no le hacía feliz. El niño se acuclilló y abrazó a su hermana era una disculpa. Mucho costaba decírselo con palabras, no era muy dado a ello pero sabía que si no verbalizaba su perdón no habría comida hasta el año bisiesto – ¿Me perdonas? – su tono era muy aniñado, el perfecto y correcto para un niño de dos años. Tomó asiento después de eso delante de su hermana, miró ceñudo las tacitas de porcelana de la niña y apretó los labios hasta desdibujar la bonita forma de sus labios. Ya tocaba ser más educado. Miró a los lados de forma precipitada y se levantó corriendo para ir a coger a su rata pelona que trajo hasta donde estaban ellos, la sacó de su caja pese a las advertencias de su abuela y padre, la puso entre sus piernas que había cruzado, alejada de Romina, y tomó una de las tazas vacías pero que debía imaginar que tenía contenido – Toma, bebe y no hagas llorar a mi hermana – si, amenazó a su pequeña rata que solo movió el hocico y miró la taza vacía metiendo sus patitas a la búsqueda del tesoro prometido por su dueño. Era así como Thaddeus hacía las paces con su hermana.

En la casa las cosas estaban más complicadas. Una cosa era una pelea entre niños, inocente y pura, tenía solución fácil pero otra entre adultos que simplemente no se entendían o no llegaban a un punto de acuerdo. Clarisse intentaba ser diplomática, no quería llevarse mal con Jonathan, le tenía mucho cariño y la verdad es que su disputas nunca la dejaban con buen sabor de boca. La auror dejaba correr muchas palabras y expresiones que pasaban por su cabeza porque en verdad no eran educadas, ni agradables, hacía un esfuerzo pero la rubia no entendía el motivo por el cual Jonás siempre parecía tomarse las cosas que decía de la peor forma posible como si quisiera apartarlo de Thaddeus. La cosa no era así, Clarisse corría cada vez que niño o padre se les antojaba verse, cambiaba horarios con otros compañeros solo porque sabía que aunque su marido intentase hacer de padre, el único y verdadero era Jonathan.

- No es eso… - dijo con un hilo de voz, viendo como fumaba. Arrugó la nariz, nunca había tolerado el olor a nicotina pero no iba a ser ella quien prohibiera a una persona de fumar en su propia casa. Tosió un poco, tapó disimuladamente su boca con el puño y miró hacia otro lado mientras escuchaba todo el regaño pues Jonás había malinterpretado muchas cosas aunque tenía razón en otras, el italiano también decidía sobre la educación de Thaddeus – Soy todo lo responsable que puede ser una madre, Jonathan, creo que eso estuvo fuera de lugar – murmuró en primer lugar manteniendo la serenidad, en un tono bajo pero clavando sus ojos verdes mentolados en él – Tienes razón, no debí ser tan tajante y aceptar tu opinión sobre la guardería. Mi punto era ahórranos un dolor de bolsillo. No por apartarte, entiende, solo quiero ayudaros como pueda a ti y a Lucy.

Tomó un segundo para mirar hacia el frente porque aún seguía sintiéndose muy culpable por todo lo ocurrido. Intentaba nunca decir nada, no hacia apuntes sobre la boda y aunque hubiera muerto por ayudar a Lucy en todo el ajetreo, aconsejarla como había hecho Eloise, ella prefería guardarse y solo le quedaba esa pequeña acción, ahorrarle un mes de pensión a Jonás para que pudiera dedicarle algo más a Lucy, un regalo indirecto y sin más malicia que el hacer felices dos personas a las que quería.

- Tampoco quería decir que fueras a preguntarle a nuestro hijo si necesita zapatos o ropa, me expresé mal. Verás, hay juguetes que el solo te quiere pedir a ti, ya sea porque se trata de cosas de chicos. No los necesita, tiene todo lo que puede pedir pero… seguro que si tu preguntas, él te los pedirá, solo a ti. Ni a mi, ni a Matt, ni a mis padres, a nadie, a ti – plisó su falda. Pasó varias veces las manos por encima en un tic nervioso, controlada para ser cometida, sosegada, lo último que faltaba era una discusión a gritos, eso nunca conducía a ningún lado y ya suficiente se malinterpretaban sus palabras.

La propuesta de Jonás, dolió a Clarisse. Era pactado el que algunos días el niño pasara con su padre pero pese a todo el trabajo que Thaddeus daba era como arrancarle parte de su vida y tenerlo por unas semanas alejado de ella, sentir el vació de su casa por las noches donde ni tenía a su marido porque siempre andaba de negocios, era una perspectiva dura y solitaria pero en sí, solo serían unas semanas, hasta la boda – Esta bien. Puede quedarse con tu madre, ella me informará todos los días en el trabajo y es disciplinaria, vendrá bien, es la mano dura que necesitamos y pasará tiempo con Romina, creo que ambos lo necesitan – se levantó de dónde estaba sentada y caminó hacia la ventana del despacho para mirar a los niños jugar desde detrás del cristal.

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Miér Oct 24, 2012 6:30 pm

-¡Y vuelve a patear algo, jovencito, y se queda sin Quidditch un mes!

Más le valía al niño irse acostumbrando si iba a pasar una temporada en casa con su padre y sus abuelos. Las cosas en esa casa eran de una forma y no porque llegara el niño a vivir un tiempo quería decir que cambiarían la forma de educar a Romina, por ejemplo. Se les educaría de la misma forma y con la misma mano dura que Gabrielle había empelado con todos. A pesar de que Paula hubiera sido la única que había salido decente. O al menos eso siempre decía Gianna.

Romina miró a su hermano y escuchó las palabras de su abuela. Giancarlo le dirigió una mirada reprobatoria pero sin decir absolutamente nada. Suficiente regaño ya había sido el de su abuela y él no tenía por qué echar más sal a la herida a menos que le tocara regañarlo en el momento.

-¿Si?-sonó la diminuta y silenciosa voz de Romina, levantando la mirada hacia su hermano. Y luego la abrazó. No sabía muy bien como reaccionar porque Thaddeus jamás la abrazaba. Solo en muy contadas ocasiones. Giancarlo lo miró asombrado y luego miró a Gabrielle. No sabía de donde sacaba las fuerzas y la paciencia –o quizás la forma- para hacer que Thaddeus se disculpara y terminara haciendo las cosas que eran las correctas. Romina dejó caer su tacita y lo abrazó también.-Te perdono.

Respondió Romina con una sonrisa encantadora. Desde pequeña ya acostumbraba a utilizar sus dotes de herencia de veela en cualquiera que pudiera con fines netamente pacificadores. Y si eso funcionaba con Thad, estaría más que satisfecha. Sin embargo, su rostro se oscureció de nuevo cuando su hermanito se fue. Frunció los labios y luego vio como regresaba….con la rata. Respiró hondo. A pesar de ser una niña de casi cuatro años, sabía perfectamente que su hermano había hecho un esfuerzo tremendo por pedirle una disculpa y si ella hacía un berrinche por la rata, las cosas empeorarían. Respiró hondo nuevamente y vio como su hermano sacaba a la rata y la ponía en sus piernas. Tomó una tacita de té y empezaron a jugar.

Romina miró a su abuelo maravillada, con una sonrisa de oreja a oreja. Giancarlo también tomó una tacita y se puso a jugar con sus nietos. Gabrielle, por su parte, se estaba muriendo de amor y de ternura al verlos así. Giancarlo sacó tres galletas. Una para cada una, sabiendo que eso era una travesura y que los niños lo disfrutarían. Escuchó el regaño mental de su mujer pero solamente la miró y supo que no estaba molesta.

En casa, Jonathan se había calmado ya un poco con el cigarrillo y negó con la cabeza al ver que Clarisse se tapaba la boca y tosía muy disimuladamente. Jonathan a veces sentía que exageraba un poco. Pero bueno, para no hacerla molestar, apagó el cigarrillo después de darle dos caladas largas e hizo desaparecer el humo y el olor en un instante con la varita. Ya no había mal olor ni nada.

-No estoy diciendo que seas completamente irresponsable con el niño, Clarisse. Sino más bien, que hay que ser un poco más enérgica en el momento en que le pides a tus padres que sean menos permisivos, quizás que Darren hable con menos palabrotas frente al niño. No sé, algo. El niño no puede ser así de maleducado y se que haces todo lo posible porque sea un buen niño, créeme que lo se y te pido una disculpa si se malinterpretaron mis palabras.-eso de tener la custodia compartida de un niño nunca sería sencillo. Quizás era más al no haber habido un divorcio de por medio y haberse arreglado ellos sin la ayuda o la intervención de un juez, sin embargo, no quitaba que era bastante tedioso el no saber exactamente qué era lo que sucedía en la casa donde vivía tu propio hijo. Respiró hondo y se puso en pie para observar lo mismo que Clarisse. Sonrió al ver a Thaddeus, con la jodida rata en las piernitas, jugar con Romina y con su padre.-Hablaré con él y hablaré con mi madre. Estoy seguro de que ella estará más que feliz. Podría venir este tiempo a vivir aquí para estar con ellos y convivir más con Thad. ¿Por qué no le consiguieron un perro o un gato? No sé, una mascota normal, ese bicho pelón me da ansias.


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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Miér Oct 24, 2012 7:10 pm

Thaddeus cogió la galleta que su abuelo Giancarlo les ofreció como premio por haber hecho las paces. La partió más o menos por la mitad, miró a Romina sonriendo un poquito con complicidad por la ofrenda de su nonno, no mucho, el niño no era de andar cual saquito de alegría excepto con su madre. Tras apartar sus ojos oscuros de su hermana, colocó del trozo de galleta en la palma de su mano, buscó el hocico de la rata y con todo su altruismo infantil, encariñado con su primera mascota oficial, entregó el trozo de galleta al pequeño animal que aceptó el tesoro con sus patitas y empezó a roer.

Clarisse miró el gesto de su hijo con amor y vió más allá del maleducado que a veces era. No todos los niños compartirían un premio con sus mascotas y Thaddeus podía ser muy especial pero su madre sabía que muchas de sus acciones solo pretendían captar la atención de Jonathan, nada más pero tampoco quería decirlo en voz alta pues parecían que la tormenta había pasado y mejor así, estaban en casa de Gabrielle había que tener un respeto por el lugar.

- Nadie dijo que escogiera la rata pelona como mascota – murmuró casi como un susurro aún con la mirada perdida en el cristal. Frotó solo un poco sus brazos desnudos y mordió con suavidad su labio inferior – Fue él. Amy la trajo de un refugio. La gente las compra por curiosidad y más tarde las abandona por feas o por ansías como tu dices. Thaddeus la vio en su caja, me preguntó por que iba desnuda, yo le dije que era así y ya la cogió, sonrío y se la llevó a jugar. Desde entonces no se separa.

Ella no veía el problema en que el niño tuviera una mascota de esa calaña. Muchos magos optaban por adoptar una rata cuando entraban en Hogwarts y la tenían por años hasta que el animal fallecía de viejo. Hortensia, así como la llamaba su hijo, no hacía daño, no mordía y hasta se dejaba acariciar la cabecita si rascabas con la punta el dedito, podía ser muy asquerosa a nivel visual pero Clarisse se gastaba cualquier comentario cuando veía a su hijo preocuparse por algo que no fuera él mismo. Era una forma de educar, distinta a los modos disciplinarios de Gabrielle pero era una manera de hacer entender a Thaddeus una pequeña responsabilidad.

- Puedes hablar con él – se encogió de hombros, y se apartó de la ventana para ir a coger su bolso que había dejado encima del escritorio. No sabía donde dejarlo y no quería ir pidiendo un lugar, volvió a colocárselo encima del hombro y fue hasta la puerta – No hay que hacer esperar la comida de tu madre – sonrío suavemente a modo de paz. Abrió la puerta y esperó a que Jonás indicará donde debía ir para salir al patio aunque sabia de sobras el camino. Una vez llegaron allí, se arrodilló encima del mantel entre los dos niños y besó la cabeza de su hijo, más para su bienestar propio pues necesitaba sentirlo cerca después de discutir esas cosas sobre su vida. Luego miró a Romina, acarició su cabello y sonrío - ¿Te he dicho que estas muy bonita hoy? – atrajo su cabecita pequeña y besó su frente – Ese vestido es precioso – picó suavemente su naricita con el dedo índice y se puso en pie para ir hasta donde estaba Gabrielle - ¿Puedo ayudar? ¿Falta por llevar alguna cosa?

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Miér Oct 24, 2012 8:11 pm

Romina tomó la galleta y sonrió de manera cómplice a su abuelo y a su hermano. Los tres sabían que comer algún dulce antes de la hora de la comida era malo porque por alguna razón les dejaba de dar hambre y no comían después. Eso lo sabía Giancarlo pero por el hecho de que habían hecho las pases era excusa suficiente para entregarles un pequeño incentivo para que siguieran jugando bien, como buenos hermanos, sin peleas, sin malos tratos.

Jonathan apreciaba ese tipo de cosas a pesar de no aprobarlas por completo. Lo mismo pasaba con los incentivos que muchas veces le daban en casa de los Brackminster. Ya les había pedido muchas veces que solamente fueran cuando de verdad se portara bien y no para cumplirle un capricho. No sabía si lo habían estado haciendo pero eso ya le correspondía a Clarisse, no a él.

-¿Cómo se llama? La ratita…-preguntó Romina curiosa sobre el animalejo. No sabía aún si le gustaba o le disgustaba. Quizás no fuera tan mala, tal vez solo se veía feita pero fuera buena en el fondo.-¿Puedo tocarla? No va a morderme, ¿verdad?

Jonathan escuchaba atentamente la razón por la cual Thad tenía a la rata como mascota. Lo comprendía. Así como él que prefería a los animales con pelo, había quienes las preferían sin. No comprendía el por qué, pero así eran las cosas. Lamentablemente le tocó tener que soportar una rata pelona en las manos de su hijo menor.

Resopló y asintió cuando Clarisse le dijo que hablara con él. Si, lo haría, pero tendría que encontrar el momento correcto. No podía soltarlo así como así estando Romina presente, a pesar de saber que ella estaría más que encantada en irse a dormir todas las noches al cuarto de la tía Paula y pasar más tiempo con su Nonna y con su hermano. Aunque eso último quizás no fuera lo preferido de Romina tomando en cuenta lo mal que muchas veces la trataba.

-Lo haré hoy mismo, descuida.

Asintió a lo dicho sobre la comida. Era verdad. Le señaló el camino que debía tomar hacia el jardín a pesar de ya sabérselo de un lado y del otro, pero era demasiado correcta como para hacer el recorrido ella sola. Se sentó junto a su padre y miró a Romina queriendo tocar a la rata. No le diría nada, que ella sola se hiciera sus ideas sobre los animales.

-Gracias. Tú también estás muy bonita

Respondió la niña con cortesía y sinceridad ante lo que le decía Clarisse. Le encantaba que le hicieran cumplidos, pues a fin de cuentas había heredado la coquetería de su madre y eso no se le quitaría con nada. Jonathan ya se veía en la entrada de la casa con la varita desenfundada esperando el momento oportuno para desinflarle las llantas de los autos que fueran a recogerla, como padre celoso.

-Oh, no, no, Clarisse, ya la elfina me está ayudando. No falta mucho, pero si quieres ayúdame con las servilletas y los vasos para las sodas.

Gabrielle terminó de llevar las sodas a donde estaban todos sentados. Colocó lo que llevaba en los brazos dentro de la canasta y luego cuando llegó la elfina y trajo todo y Clarisse hubo llevado los vasos para las sodas, Gabrielle miró a la rata con cara de circunstancias pero no le dio la mayor importancia. Si de esa forma el niño estaba calmado, que así se quedara. Le pasó los dedos por la mejilla y luego se enfocó a sacar la comida de la canasta.

Abrió espacio y sacó un plato con empanadas de carne, unas baguettes de pavo con queso derretido y para los niños, un par de hamburguesas porque sabía que les gustaba bastante. Romina la vio y casi gritó de la emoción. Hasta ahora la hamburguesa –que era del tamaño adecuado para las pequeñas manitas de los niños- era la comida preferida de Romina. Esperaba que a Thaddeus le gustara eso, si no, podría comer una baguette o unas empanadas. Había también un plato lleno de papas francesas, otro con verduras a la parrilla, tomates y corazones de alcachofa para quienes gustaran y un bowl de ensalada con aderezo de su preferencia.

-Mamá, todo se ve riquísimo. Gracias.-le dio un beso en la mejilla a su madre y luego se giró a su hijo mientras tomaba un plato y ponía una empanada de carne en el mismo-Thad, ¿qué te parece si esta tarde vamos tú y yo a comprarle una casa adecuada a tu mascota? ¿Te gustaría? Sirve que cuando vengas aquí tengas donde meterla en las noches. Es una buena idea, ¿no?

Romina miró a su padre desilusionada pero no dijo nada. El tío Luca había quedado de ir en la tarde a jugar con ella y a enseñarle los nuevos vestidos. Además, tenía que tomarle las medidas para el vestido de la boda de su padre y eso a Romina le gustaba bastante.


Última edición por Jonathan Vercelli el Jue Oct 25, 2012 1:41 pm, editado 1 vez

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Jue Oct 25, 2012 7:19 am

Clarisse llevó las servilletas y vasos hasta el mantel a cuadros mientras Thaddeus, dudaba entre si compartir a Hortensia con su hermana. No entendía el repentino cambio de actitud de la niña pero una mirada de su madre, bastó para entender que aquel día estaba en minoría para iniciar una guerra y más valía que se comportaba bien, ahora que la nonna Glún había traído todas las cosas para comer, mejor no se quedaba con la miel en la boca.

- Se llama Hortensia – dijo algo ceñudo, tomando a ese pequeño ser pelón entre sus manitas para tenderla hasta donde estaba Romina – No muerde, es buena– y era verdad, hasta el momento nadie resultó lesionado por mordedura hambrienta de rata. La atención de Thaddeus en Romina duró un segundo pues regresó irremediablemente a todos los platos que iban apareciendo uno tras uno encima del mantel. El niño paseó la mirada por cada uno de ellos, parpadeando sorprendido y acabó por poner la mirada en su madre como pidiendo permiso para comer. Clarisse sonrío pero hizo una señal a su hijo para que guardara a Hortensia en su caja de plástico.

El niño asintió sin palabras, colocó el animal en su lugar y fue hasta donde estaba la rubia que sacó una toallita húmeda para limpiarle las manitas antes que tocara comida – Solo coge lo que puedas comer – susurró a modo de advertencia. Thad no era un niño de comer grandes cantidades, más bien se conformaba con poquito pero igual asintió y fue a sentarse de nuevo dónde estaba su hermana, tomando una hamburguesa con las manitas.

Clarisse tomó asiento en el mantel pero algo alejada, cediendo el protagonismo a la familia Vercelli. Sirvió un poco de ensalada en un plato y observó callada la escena que se desarrollaba ante sus ojos, Jonathan estaba dando el primer paso para explicarle a su hijo su campamento en casa los nonnos. El niño que andaba con la boca llena, tragó con rapidez el mordisquito de hamburguesa, ilusionado con la atención de su padre. Los ojos marrones casi se iluminaron y mostró una sonrisa genuina, emocionado con recibir las primeras palabras amables de su papá y no regaños.

- ¡Sí! – se levantó de dónde estaba y como culo inquieto fue a sentarse sobre una de las piernas de su padre, manteniendo la hamburguesa en las manos – Una casa grande – añadió, ya planeando como sería la futura residencia de Hortensia en casa sus abuelos paternos – La güela Amy dice que los animales tienen que correr mucho para ser felices. – apoyo la cabeza en el pecho de su padre y quedó mordiendo la hamburguesa.

La rubia negó divertida con la cabeza y regresó su mirada verde hasta donde estaba Romina. Sentía mucha empatía por la criatura, era como vislumbrar su pasado. No tenía genes de veela y desde luego, la pequeña Vercelli era toda una belleza con su corta edad pero Clarisse, igual que Romina, había crecido sin el calor de una madre, solo bajo la crianza de su padre quien no tuvo más remedio que educarlas solo. Ver su carita, por fugaz que fuera el momento, invadida por la desilusión, apachurró su corazón, conocía esa sensación de no querer pero deber compartir a tu querido padre.

- ¿Romina? – llamó su atención y se arrastró sobre el mantel para quedar un poquito más cerca de ella – ¿Qué te parece si cuando ellos vayan a comprar la casa para la ratita, nosotras vamos a ver cosas de chicas? – guiñó cómplice un ojo a la pequeña. Cuando hablaba de cosas de chicas se refería a disfraces de princesa y casas rosas, esas cosas que solían gustar a las bebés de su edad – Si tu papá nos da el permiso. Luego podemos ir los cuatro a tomar un helado.

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Jue Oct 25, 2012 1:39 pm

-¡Como las flores de la Nonna! ¿Verdad, Nonna?-preguntó a su abuela y Gabrielle asintió mirando las hortensias que tenía en uno de los extremos del jardín. Romina vio como le acercaban a la ratita y con uno de sus níveos y regordetes deditos, le dio un cariño delicado, cuidadosa de no hacerla enojar. Solo la tocó un poquito y ya, eso había sido suficiente. Nunca había sido mucho de animales pero por su hermano haría cualquier cosa. Sonrió y quitó rápidamente el dedito de la cabeza de la ratita y se rió solita-Se siente chistosa.

Romina le dio un mordisquito a su hamburguesa y comenzó a masticar delicadamente porque no se quería atragantar. Las hamburguesas que hacía su abuela eran las mejores, según ella porque pocas había probado lejos de casa. Más bien se acostumbraba más a la comida hogareña de su abuela paterna que a la comida en restaurantes de lujo a los que sus abuelos maternos la llevaban. O tal vez era que le gustaba más poder ensuciarse las manos sin que la regañaran todo el tiempo.

Jonathan sonrió cuando escuchó el entusiasmo de su hijo. A veces se sentía un poco culpable al no pasar más tiempo con él como lo hacía con Romina, de llevárselo a vivir con él a Florencia. Sin embargo, la situación era muy distinta. Thaddeus, por ejemplo, tenía a sus dos padres vivos y podía estar con su mamá. Romina solamente lo tenía a él. Y al haber crecido sin su madre, Jonathan se juró a si mismo darle absolutamente todo para que le fuera menos difícil vivir sin Charlotte. Pero la verdad era que quizás darle todo no fuera suficiente. De igual forma a Thaddeus. El dinero y los juguetes no eran lo mismo que pasar algún tiempo con él. Jonathan quisiera poder pasar el mismo tiempo con él como con Romina, pero el trabajo suyo y el de Clarisse a veces no se lo permitía y eso le calaba bastante.

Pasó un brazo por la pequeña espaldita del niño, guiñándole un ojo a Romina, que ya lo miraba con celos en los ojitos turquesa. Con ese gesto, la niña sonrió un poco y se acurrucó junto a su abuelo, quien la abrazó y continuaron comiéndose su hamburguesa y baguette. Gabrielle observaba la escena enternecida. Quería mucho a Thaddeus y entendía a Jonathan, quizás si que sería buena idea que fuera a pasar un tiempo en casa Vercelli. Más por la convivencia con ellos que por la disciplina. Quizás solamente eran celos y todos lo estaban malinterpretando.

-Le podemos comprar una de esas rueditas para que haga ejercicio dentro de la casa por si no encontramos una muy grande. ¿De acuerdo?

Miró a Clarisse que se acercó a Romina. Sabía de la historia familiar gracias a su madre y luego por ella misma y después por Lucy. Había crecido sin madre, al igual que Romina y sentía empatía por la niña y eso estaba bien. Romina era particularmente caprichosa pero cuando se trataba de hacer cosas de niñas con gente conocida era quizás de las niñas más dóciles del mundo. Se mordió el labio.

-Viene Luca más tarde. Pueden tomarle las medidas para el vestido y luego pueden decirle que las acompañe. ¿Te gusta la idea, princesa?

Miró a Romina y se emocionó de la misma manera en que lo había hecho su hermanito, sin embargo, ella se quedó en su lugar y siguió comiendo. Estaba educada de cierta forma y a veces a Jonathan le dolía que la hubieran malacostumbrado a no mostrar muchas emociones. Era una niña de casi cuatro años y no se expresaba igual que los demás. Sin embargo, su mirada lo decía todo.

-Gracias. Eso significa mucho para ella, ¿sabes?-le dijo a Clarisse mientras se terminaba la empanada y pasaba a tomar su baguette y ponerle aderezo para la ensalada. A veces tenía hábitos bastante raros para la comida. Le gustaba con bastante aderezo y queso. De lo contrario, para él no era baguette.

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Jue Oct 25, 2012 2:40 pm

Romina era una niña encantadora para la corta edad que tenía, más tranquila que Thaddeus que era un autentico nervio para sus dos años y educada bajo la estricta doctrina de Gabrielle. Era agradable ver una niña tan relajada pero Clarisse se preocupaba por ella. No era su hija, solo la hermana de su pequeño, pero tenía un gran sentido maternal y podía arroparla bajo sus alas además de todos los presentes, quizás la que más entendía como podía sentirse era ella. La mención de Luca hizo que girara la cabeza hacia Jonás y casi retirar la oferta pero cuando volvió a poner sus ojos mentolados, semejos a los de Marie, sobre la pequeña, bien, solo pudo morder su labio inferior y tragarse sus palabras. No haría ningún mal ir los cinco aunque tampoco deseaba truncar los planes de Luca con su sobrina.

- Oh, tío Luca tiene muy buen gusto, seguro te crea un vestido precioso y eres la más bonita de la boda– dijo hacia la niña, estirando la mano para peinar algunos mechones tras su oreja antes de escuchar de fondo a Jonathan dándole su gratitud por el gesto. Negó con la cabeza, no había que dar nada. Clarisse no tenía ningún inconveniente en ocuparse de la niña por horas y ya tenía dicho a Jonás que si algún día necesitaba canguro porque sus padres no podían, ella se ofrecía con mucho gusto – Significa mucho más para mi. Necesito alguien que me ayude a escoger un collar para la boda y seguro que Romina, me ayuda. ¿Verdad? – se apartó para dejar a la pequeña con su abuelo y se sentó al lado de su mentora. La miró de reojo pero rápidamente apartó sus ojos de ella para tomar una baguette de esas deliciosas que habían en un plato para aliñarla a su antojo.

Thaddeus se quitó de encima de su padre, miró a su madre y tomó otra hamburguesa. Clarisse aguantó la mirada del niño como diciendo “te la comes, eh” y el pequeño asintió pero en cambio de ir nuevamente con su padre, rodeó a todos los adultos para ir hasta donde estaba la otra infante, sentándose a su lado y mirándola como sopesando las palabras de su madre. Si, era bonita, tenía una hermana bonita.

- Mamá me compró un camión – ahora toca la charla entre niños. Poco trascendental pero Thaddeus había pasado tiempo apartado de su hermana y ahora tenía que ponerla al día de todos los hechos importantes de su vida – tío Adair me regaló su camiseta de Güiffindor y el agüelo Darren me enseñó a lanzar una güaffle con dibujitos – la miró y ladeó la cabeza – Tu eres muy niña, mejor no jugues a güidditch, te harías pupa – tocó con un dedo el brazo de su hermana como diciendo que estaba delgadita y frágil (no más que él) y probó su nueva hamburguesa dando pequeños bocados.

Clarisse miró la escena y sonrío por el detalle de Thad. Parecía que su malhumor había pasado a las dos atenciones que Jonathan le ofreció y eso era muy bueno. Quizás esas semanas en comunión, padre, hermana e hijo harían que el niño se apaciguara por días y eso sería bueno. Miró a Jonathan y dudó en si preguntar pero había que romper el silencio entre los adultos.

- ¿Cómo van los preparativos de la boda? ¿Ya tienen todo listo? Papá ya tiene escrito su discurso emotivo para Lucy – era todo cuanto sabía de la boda y pese a que sería más normal que la chica preguntara a la sanadora, la verdad es que no había tenido coraje de enfrentarla desde que la veía con el libro de bodas de arriba para abajo y todo cuanto sabía o bien era por Eloise o por su padre.

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Jue Oct 25, 2012 3:44 pm

-Pero yo no puedo ser más bonita que la novia. La novia es la más bonita.-respondió con toda la sinceridad de la que era capaz. Había escuchado a la tía Gianna decir eso un millón de veces, pero jamás se lo habían dicho a ella de forma directa. Ella solita había llegado a esa conclusión. Jonathan rió con ternura y la miró sin saber exactamente qué decir.-¡Si! ¡Yo voy, yo voy!-espetó la niña acerca de la petición de Clarisse de ir a comprar un collar para la boda.

-Pero tú serás la más bonita de todas. Yo se que a Lucy no le importará que seas la más bonita. Y a mi no me importa que Thad sea el más guapo de todos. Le doy permiso.

Les guiñó el ojo a los dos y luego miró a su madre. Estaba muriéndose de amor y ternura por sus nietos y eso a Jonathan le encantaba. Giancarlo era más serio pero se notaba a leguas que también se moría por sus nietos. Por Romina por ser la niña y la primera y por Thaddeus por ser el varoncito que podría jugar al Quidditch después.

-Pero yo podría atrapar la snitch.-respondió segura de si misma. A pesar de saberse pequeña, sabía que ella de mayor jugaría al Quidditch a pesar de que su hermano creyera que podría lastimarse.-Tú también eres chiquito, pero seguro que creces grande, grande como papá.

La plática de los niños siempre iba a pláticas poco trascendentales sobre juguetes, Quidditch y nada más. Gabrielle notaba la admiración de la pequeña por su padre en cada palabra que decía. Como esa, que seguramente su hermano crecería igual de grande que su papá. O que quería ser Gryffindor como su padre y todas las cosas que Romina decía que hacían que a Jonathan se le derritiera el corazón de amor hacia su princesa. La admiración de Thaddeus quizás no era tan visible pero aún así se palpaba en el ambiente. El simple hecho de haberse ido a sentar con su padre a comer era simple muestra de ello. Y Jonathan no podía sentirse más orgulloso de su niño a pesar de la situación y de la forma en que a veces se comportaba.

-No me imagino a Darren diciendo discursitos emotivos.-Giancarlo rió con ganas pero luego guardó silencio. Él no tenía pensado planear algún discurso, sin embargo, eso no significaba que no dijera nada sobre su hijo. Gabrielle, estaba seguro, ya tenía todo listo y lo ensayaba cada noche en el espejo de su habitación. Ella quizás no decía nada, pero la cuestión de la boda la tenía preocupada. Sabía que Lucy era la razón por la cual Jonathan se había recuperado y sabía también que ella sabría como sobrellevar la situación. Ambos eran adultos y habían madurado a su manera gracias a todos los eventos desafortunados que habían pasado juntos o separados. Pero era su hijo, y por más mayor que fuera, siempre sería su bebé.

Gabrielle sonrió ante el comentario de su esposo. Sabía que Darren y su marido se la vivían diciéndose esos tipos de comentarios cada vez que podían. Se jodían mutuamente y mucho más cuando hablaban de Quidditch y lo escuchaban por la radio. Era divertidísimo verlos pelear como un par de viejos cascarrabias.

-Mi tía Cornelia nos prestará el viñedo en la Toscana, así que el lugar ya está. Gianna se está encargando de todo, es increíble. Creo que ya tiene apartadas las mesas y la carpa que se pondrá ese día temprano.-respondió y después le daba un mordisco a su baguette, saboreándola como siempre lo hacía. Jonathan siempre fue poseedor de un excelente apetito. Daba gracias a los dioses por la gran pasión por el Quidditch y el entrenamiento físico y por el buen metabolismo que le heredaron sus padres. Le dio un sorbo a su soda y añadió-Aún no hay un menú en específico para la cena, pero al menos ya tenemos al juez. Luca está haciendo los vestidos de las damas…. Bueno, casi todos los vestidos en realidad, pobre, se volverá loco. Lo bueno es que Pietro le ayuda mucho.

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Vie Oct 26, 2012 9:09 am

A Thaddeus no le gustó mucho la respuesta de su hermana y su carita reflejó parte de sus pensamientos. Arrugó el ceño y continuó mordisqueando la hamburguesa pero su rostro tan aniñadose torno más huraño y sombrío. Bajó la cara, miró el mantel a cuadros rojos y dudó bastante entre si volver a decirle “fea” a Romina por llamarlo pequeño o dejar pasar ese momento y disfrutar de la compañía de su hermana. Sin levantar mucho la cabeza miró a su madre, empeñada en acompañar a la niña de compras, y luego volteó la mirada hacia su padre quien quería ir con él a comprar la ruedita para Hortensia. Masticando acabó poniendo sus ojos oscuros sobre Romina y negó con la cabeza, no creía ser tan grande como su padre, era demasiado grande y fuerte.

La atención de Clarisse no estaba puesta en su hijo quien masticaba su hamburguesa sin aún abrir la boca, la mujer, prestaba sus oídos a Jonathan quien daba información sobre la boda. Tuvo la tentación de recomendarle un buen chef para la ocasión, el que se ocupó de su boda y que cocinaba platos riquísimos pero se mordió la lengua recordando que en ese evento no tenía nada que decir por Lucy – Seguro que esta encantado con vestir a todas las mujeres importantes del evento – sonrío a Jonás encantada con la noticia. El modisto de la familia, el artífice de grandes vestidos que había engalanado a las mujeres en sus fechas importantes, no iba a defraudar en la primera boda que celebraban en casa los Vercelli, Clarisse estaba convencida que iba a dejar a todas preciosas. Ella también le habría encargado el vestido pero mejor dejar que se ocupara de la gente realmente importante, la mujer había encontrado un modelo bastante bonito en una tienda de Francia cuando fue a visitar un día a Eloise.

- ¿Mami? – la vista de Thaddeus estaba ahora en los mayores, incluso giró un poquito su cuerpo hacia la rubia para verla mejor.

- ¿Si, cariño? – la sonrisa que llevaba se tornó más cálida cuando vislumbró a su hijo. El pequeño parecía dudoso y aún arrastraba el conflicto interior por haber malinterpretado las palabras de su hermana quien según su parecer, había acusado de ser el hermano pequeñito.

- ¿Por qué no podemos vivir todos juntos? – la pregunta, tomó por sorpresa a Clarisse quien impactada, tardó un par de segundos en reaccionar. Era consciente que esa pregunta debía de llegar pero no esperaba que fuera tan temprano y en medio del picnic familiar – Papá y Mina con nosotros – los ojos del niño brillaron con su brillante idea. ¿No sería genial? Tener a su hermana con quien estirarse de los pelos y así no debería compartir a su padre.

Clarisse tomó aire e hizo una señal a Jonás para decirle que se encargaba por el momento ella. Alargó sus manos para que Thaddeus se acercara, acunó el niño en sus brazos y dejó que se sentara sobre su regazo – Sabes que papá tiene su trabajo lejos y Romina vive con él, ¿verdad? – el niño asintió. Había escuchado eso siempre pero no entendía el motivo por el cual si la gente venía e iba a su casa, su padre no podía ir a dormir con él a casa de Matt y su mamá – Ahora tía Lucy que quiere mucho a tu papá, va a vivir con ellos así como Matt vive con nosotros. No cabemos todos en la misma casa.

- Si, puede venir a vivir tía Lu, dejo que duerma en mi cama – la mujer negó con la cabeza y sonrío con cariño, besando la cabeza de su hijo.

- No, porque papá y tia Lu tienen que tener su casa para quererse mucho.

- No entiendo. ¡Quiero enseñarle mis juguetes a Mina! – manoteó el aire y miró a su hermana - ¡Y jugar con Mina!... pero no a cosas de niñas, yo soy niño como papá.

- Thaddeus… - suspiró con pesadez y ahora sí, busco la mirada de Jonás para pedirle implícitamente algo de ayuda, quizás el tenía alguna mejor explicación que entrara en la cabeza del niño.

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Vie Oct 26, 2012 1:04 pm

-Ah, seguro que si, es un poco workoholic. Ya sabes que en la familia se da mucho eso.

Sonrió a su madre y a Clarisse al mimo tiempo. Gabrielle le lanzó una servilleta hecha bolita y luego regresó a su conversación privada con su marido. A saber de qué estaban hablando. Jonathan se quedó pensando sobre algunas cosas de la boda que aún estaban pendientes. Ahora con la situación en Brigantia y que Gianna no podía salir de la Universidad por tiempo indefinido, la planeación se había convertido en un problema y la responsabilidad había recaído prácticamente todo en Luca y su madre. Sin embargo, tenía entendido que su madre tenía todo bajo control.

Iba a añadir algo más sobre el problema que había sido la música cuando escuchó la diminuta voz de Thaddeus inundar con fuerza el ambiente. Jonathan dejó de hablar para escucharle y cuando lanzó su inocente pregunta, Jonathan casi se atraganta. Sabía que esa pregunta llegaría tarde o temprano, pero no pensó que fuera a llegar justo en ese momento. Gabrielle y Giancarlo se le quedaron mirando y Jonathan por un momento no supo qué decir. Gracias a los dioses, Clarisse se encargó un poco de la situación, sin embargo, el niño quería más respuestas y ahora si le pedía ayuda con la mirada.

Campeón..-Jonathan se aclaró la garganta y le pidió a su madre con la mirada que se llevara a Romina un momento de ahí, que se la llevara a ver las plantas o algo. Sabía que Thaddeus tenía a penas dos años de edad, pero sabía que tenía cierta madurez para entender algunas cosas manejándoselas de la manera adecuada. Una vez que su madre apartó un poco a Romina de ahí, Jonathan volvió a aclararse la garganta y le tomó una manita regordeta al niño estirándose un poco para alcanzársela.-Tú tienes a tu mamá, ¿no es así? Y también me tienes a mi. Y además de eso, tú tienes a Matt, ¿verdad? Tienes a mucha gente que te quiere y se preocupa por ti y porque son muchos, por eso vives con Matt y mamá. Romina solamente me tiene a mi. No tiene una mamá como la tuya, ¿sabes?-no sabía muy bien como explicarle la situación a un niño de dos años, pero esperaba que tocarle ese tema un poco sensible para todos ayudara. No sabía si Thaddeus estaba o no conciente de lo que significaba no tener mamá, pero vamos, lo intentaría de todas formas.-Tu puedes venir a visitarnos cuando quieras y Romina y yo podemos ir a visitarte cada vez que nos invites, pero cuando se vive con alguien más, como tu mamá y Matt, hay que tener casas separadas, porque si no, no cabríamos en la casa y no podríamos jugar todos de forma civilizada al Quidditch.

Vale, el Quidditch, siempre era un as bajo la manga pero no estaba seguro de que funcionara esta vez. Estaba consciente de que él mismo se había hecho bolas con lo que había dicho y que quizás el niño no entendiera ni una mierda de lo que había dicho, pero eran de esas preguntas para las que un padre nunca está preparado por más que se haga a una idea. Como esa que alguna vez él mismo le hizo a sus padres cuando quiso saber cómo se hacían los bebés.

-Mira, te propongo algo, ¿Quieres venir una temporada a vivir aquí a casa de los abuelos conmigo y con Romina? Prometo que Romina no querrá jugar contigo solo juegos de niña. Solo hasta la boda, tómalo como unas vacaciones. ¿Te parece?


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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Vie Oct 26, 2012 1:43 pm

Clarisse sujetó a su pequeño con sus manos mientras el niño miraba con una expresión tan cándida e inocente a su padre que por un momento, dejó de ser el diablillo que habituaba a convertirse a diario para tomar la forma de un pequeño angelito. Intentaba seguir las palabras de su papá, incluso asentía aunque no sabía bien, bien, a qué diablos estaba diciendo un sí. ¿Tenía a su mamá? Sí, una bien bonita y que todos los días explicaba un cuento antes de irse a dormir, hacía chocolate con una nubecita de nata encima y jugaba a cochecitos y camioncitos (juegos de niños no de niñas como las tacitas de Romina). ¿A su papá? Gustaría de tenerlo más con él porque aunque tío Adair y el abuelo Darren, explicaban tantas cosas de Quidditch, preferías escucharlas de Jonás. ¿Y Matt? ¿El marido de su madre? Pues casi ni veía. Su madre no explicaba muchas cosas pero solían solo estar él y Clarisse por las noches, nunca llegaba Matt.

- Papá, no se juega a Qüidditch dentro de casa – miró a su madre quien negó con una sonrisa en los labios porque mil veces la mujer había gritoneado a su hijo que dejara la escoba guardadita hasta que fueran de nuevo con el abuelo Darren. Parpadeó, se removió incómodo entre los brazos de su mamá y apretando los labios, hizo algo de burbujas, una mala costumbre que aún guardaba de bebé y solía hacerlo cuando las cosas no entraban por su cabeza. Por muy bien hecho que tuviera los dos años, no entendía la relación entre las palabras de Jonathan - ¿Y mamá puede venir? – abrazó el cuello de su madre. Clarisse suspiró, quitando con cuidado las manos de dónde el niño las tenía para obligar a que mirara a su padre que era quien estaba tomando el turno de palabra en ese momento, nada de esconderse, asustado porque no entendía las cosas.

- No, yo no puedo venir, cariño – añadió para echarle un cable a Jonathan que parecía hacerse la picha un lío explicando a su criatura la situación tan complicada de la familia Vercelli-Brackminster – pero tendrás a la nonna Glún, al nonno Giancarlo, a tu tía Gianna, a tu tío Luca y tío Pietro… y sobretodo, a tu papá y a tu hermana. Podrás jugar con ella todos los días.

El niño intercaló una mirada entre sus padres antes de alzar un poco más la cabeza para mirar a lo lejos como Romina admiraba las flores con su abuela, torció sus labios y negó con la cabeza. No. Él no quería estar una semana en un lugar y luego en otro, quería tener todo como niño caprichoso.

- ¿Y mamá? – miró a la aludida que negó divertida con la cabeza.

- Me quedaré en casa e iré a coger chicos malos para regañarlos – tuvo una idea. Parecía que Thaddeus no estaba muy convencido con la idea de quedarse con Jonás y perder la diversión de ir a torturar diariamente a sus abuelos paternos. Clarisse tomó a su hijo por la cinturita, obligó a que se pusiera en pie y tomó sus rechonchetas manitas entre las suyas - ¿Quieres a Romina? – el niño tardó un poco pero asintió - ¿Quieres a papá? – asintió con fuerza y vehemencia – Pues debes ser un hombrecito y cuidar de tu hermana. Sabes que mamá se crío sin la abuela y Romina tampoco tiene mamá. Me haría muy feliz pero muy muy muy muy feliz que te quedars con papá para que hagas compañía a Romina estos días – el niño miró a su padre y luego a su madre para musitar un “vale” no muy seguro pero si su madre pedía una cosa así, él no se podía negar – Mira, te voy a prestar una cosa – se quitó el collar que llevaba ella siempre atado en el cuello, uno igual que el de Eloise, era un recordatorio y dentro estaba la foto de Marie, el único objeto que la mujer poseía de su madre. Colocó el collar en el cuello de su hijo y aunque quedaba algo grande, no iba a caerse. Thaddeus tomó el relicario y abrió para ver a su abuela, la que nunca podría cantarle una nana, tocando el piano y frunció el ceño, ahora si no entendía nada – Quiero que cuando tu mentecita traviesa piense cosas malas sobre Romina porque te haga enojar o porque te venga bien como hace un ratito, pienses en que mamá se pondrá triste porque sabe lo complicado que es crecer sin una mamá que la cuide. Necesita su hermano así que me harás el favor de estar pendiente de ella y obedecer a papá en todo – ahora entendió un poco más, cerró el relicario y suspiró. Clarisse había usado el mismo recurso que Jonás para obligar a que su hijo aceptara la propuesta. Orgullosa por él, posó su mano en su mejilla esponjosa y acarició con su pulgar lentamente – Te quiero mucho.
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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Vie Oct 26, 2012 2:16 pm

Jonathan resopló. Claro que no se jugaba Quidditch dentro de la casa, ¿cómo fue tan tonto de no especificar? Sabía que cuando se hablaban temas serios con los niños tenías que especificar todo, absolutamente todo para que lo entendieran y no salieran más dudas de las que ya habían planteado. Lamentablemente para él, no tenía la mejor manera de explicar las cosas que no fueran terminología médica. Siempre se le había dificultado hablar de ciertas cosas con niños y esa no era la excepción, al contrario, era mucho más complicado tratándose de sus hijos. O de alguien como Thaddeus.

Esta vez dejó que Clarisse se encargara de la situación. Lo hacía bastante bien para la sorpresa de Jonathan, sin embargo, ese era el resultado de convivir todos los días con el niño. Él podía hablar con más facilidad con Romina quizás porque ya era una niña un poco mayor y tenía un poco más de madurez que su hermano, sin embargo, no quería decir que fuera más fácil.

Asentía a todo lo que decía Clarisse y Jonathan le hacía uno que otro comentario como-Imagina que tu mamá no vaya a atrapar a los chicos malos, ¿Quién los atraparía? La nonna Gabrielle necesita su ayuda para hacerlo, ella no puede sola.-con referencia al comentario de Clarisse sobre su trabajo. Siempre había que parecer completamente de acuerdo cuando se hablaba con un niño, de lo contrario, el niño vería la indecisión de sus padres y menos comprendería.

Siguió escuchando a Clarisse y observando la escena, viendo a su hijo con ternura hacerle caso a su madre. Era la misma forma en que Romina lo veía a él cuando le hablaba de cosas serias, como cuando le dijo que Lucy iría a vivir con ellos porque se iba a casar con ella y la niña, sorprendentemente, no había puesto un solo pero.

-¿Y sabes también qué necesito que hagas? Cuando yo me vaya a trabajar y que se queden solos tú, Romina y la Nonna, serás el único hombrecito de la casa, y tendrás que cuidarlas mientras el Nonno y yo no estemos, ¿de acuerdo? Así como te dijo tu mamá, recuerda que Romina te quiere mucho y necesita de ti. Si tú no quieres jugar a las tacitas o a las muñecas, siempre le puedes pedir que jueguen a algo más y estoy seguro de que aceptará. ¿si?-le miraba a los ojos desde donde lo había dejado Clarisse para observarlo mejor y sostenerle las manitas regordetas. Jonathan le sonrió y le guiñó un ojo mientras le despeinaba el cabellito rubio.- Entonces, ¿Vamos por la casa nueva de Hortensia? ¿Ya terminaste de comer?


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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Vie Oct 26, 2012 2:46 pm

El niño se sintió lleno de orgullo cuando ambos adultos reclamaron su ayuda para cuidar de Romina, tratándola como si fuera una frágil muñequita de porcelana. Miró un poco más allá, la apariencia encantadora de su hermana mayor y estuvo de acuerdo con sus padres, debía vigilar por el bienestar de Romina. La mención de Hortensia tiró por tierra todas las preguntas que estaban planteándose otra vez en su mente, el niño corrió a coger su mascota, la tomó entre sus manos y la metió en el peto así como la rata había llegado a la casa, dispuesto ahora sí a ir a comprar todos los accesorios para hacer la vida de la pelona criatura lo más feliz que fuese.

- Quiero que la casa sea de color negro. ¿Puede ser de color negro? ¡ROMINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- gritó saliendo cual saeta de fuego, veloz, a la búsqueda de su hermana para explicarle que iba a vivir con ella y podrían ver al fin los dos juntos a la tía Paula, la hermana de papá que jamás podría ver así como a la abuela Marie. Clarisse por su parte miró a Jonathan y sonrío a modo de “la tormenta ya pasó”, ahora la atención del niño estaba enteramente en su rata. Unos metros más allá, Thaddeus cogió la mano de su hermana entre las suyas, tiró un poquito de ella (sin demasiada fuerza que andaba más chiquito que la niña) – Voy a cuidar de ti – añadió en primer lugar, dejando su nuevo cargo claro para que no hubiera confusiones, ahora, era el niño mayor (o algo así entendió él) – y de nonna – aunque cuando miró a la mujer no estuvo muy seguro si su abuela debería cuidar de él o él de su abuela porque si la mujer ya se encargaba de chicos malos como su mamá, debía ser fuerte y bravucona (Clarisse daba mucho miedo cuando se enojaba feo) – y jugaremos juntos y con la tía Paula. ¿A tía Paula le gusta el Quidditch? ¿Quedrá jugar conmigo? – fue tirando de la niña hacia la casa porque ya no recordaba que su tío Luca tenía que venir a ver a su hermana para Thaddeus la niña podía venirse a comprar casas para roedores.

Clarisse miró la escena con ternura, suspiró por ver que se había tomado la noticia como era adecuado y tras terminarse su soda de un trago, puso su cuerpo en pie para sacudir la larga falda de todo rastro de hierba – Esta noche iré a preparar sus cosas y si gustas ya las traigo, parece encantado con la idea de cuidar de Romina – añadió con una sonrisa pese a que ella no le hacía tanta gracia perder a su hijo de vista por tantos días pero era correcto y Clarisse siempre hacía las cosas adecuadas (o intentabas hacerlas) como hizo su madre en su día – Jonathan – paró al medimago colocando una mano encima de su antebrazo, miró a los ojos y mordiendose su labio inferior, estuvo dubitativa pero necesitaba decirlo pues parecía que pese a todos los inconvenientes que se presentaban para la boda, no estaba haciendo nada por ellos – Yo… quiero decirte que si necesitas alguna cosa para la boda, créeme que estaré encantada de ayudaros. – Lucy era casi su hermana pese a que no era más que la hija de su madrastra, y quitando sus errores, nunca quiso hacerle daño cuando decidió tener a Thaddeus. Respecto a Jonás, Clarisse sentía mucho cariño hacia él, nada amoroso, eso nunca había pasado entre ellos pero tenían una cosa muy linda (y gritona) en común y eso, quería o no, los unía – Si te parece…
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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Jonathan Vercelli el Dom Oct 28, 2012 4:33 pm

Jonathan resopló cuando se dio cuenta que la tormenta ya había pasado. Era tan difícil explicarle a niños tan pequeños cosas tan complicadas como las de su vida diaria o lo que había sucedido y el por qué no podían vivir todos juntos como debería de ser. Sin embargo, sentía que habían manejado lo mejor posible la situación y todo estaba en orden. Rió cuando se llevó a la rata en el peto. Ugh, si quería tener una convivencia sana con su hijo, tendría que aprender a querer a la condenada Hortensia o más bien a soportarla. Romina ya había dado el primer paso tocándola y ahora le tendría que tocar a él.

Gabrielle se agachó a la altura donde estaban sus dos nietos pequeños. A pesar de que Thaddeus fuera menor que Romina ya estaban a la misma altura. Sonrió cuando el muchachito abrazaba a su hermana y decía que cuidaría de ella. Supuso que Jonathan ya le habría comentado que su hermana necesitaba más que nadie de su compañía y su cariño y al parecer Thaddeus lo había entendido muy bien o al menos eso aparentaba. Pero sintió un hueco en el estómago en cuanto le dijo a la niña que podrían jugar con su tía Paula. Gabrielle se mordió el labio. Había escuchado que Romina había dicho que Paula la había visitado en la noche en su habitación y si, quizás era posible, pero no creía que fueran a visitarla nuevamente. Por la felicidad de sus nietos esperaba que si volviera a suceder.

Romina miró a su hermano y, con su vocecita de muñequita, le comentó.-Espera, espera, tío Luca viene hoy. Y yo iré con tu mamá, ¿te acuerdas? Tu vas con papá, será un día de niños.-No dijo nada más y no protestó cuando la tomó de la mano.

Jonathan miró a Clarisse y sonrió agradeciéndole. Muchas veces lo había sacado de líos con Thaddeus de beuna forma y casi sin esfuerzo. Quizás era el hecho de vivir con él y tenerlo a diario con ella. Se encogió de hombros.-Si, está perfecto. Si quieres tráele un par de juguetes para que pueda jugar con su hermana y no se quede con puras muñecas y tacitas.-respondió ante el comentario de Clarisse. Se aclaró la garganta en cuanto tocó nuevamente el tema de la boda. Sabía que era algo difícil para ella y quizás más para Lucy. El saber que tu hermanastra tiene un hijo con el que se convertirá en tu marido no debía de ser agradable ni algo sencillo de sopesar. Sin embargo, Jonathan creía que las cosas se habían llevado bien hasta el momento y esperaba que así siguieran siendo. En cuestión de la boda, quizás no sabía él mucho sobre todo lo que se estaba planeando pero le parecía un buen detalle que se ofreciera para ayudar en lo que pudiera. Se llevó la mano a la barbilla, pensativo y luego añadió.-Bueno, yo no sé muy bien qué falta y que no, quizás podrías ponerte de acuerdo con mi madre, ella seguro que sabe cómo van las cosas. Ahora que Gianna no puede salir de la Universidad ella se está encargando casi de todo en sus tiempos libres. Seguro que una mano extra no le caería nada mal.

Agradeció con la mirada y luego se puso en pie. Su padre ya se había ido hacía unos minutos con su madre y andaban los dos con los niños. Jonathan se adelantó hacia Thaddeus y se puso en cuclillas para hablarle a su altura.

-Oye, pero Hortensia tendrá que quedarse aquí, en la tienda de mascotas pueden pensar que se les escapó y querrán quedársela. ¿La guardamos?-le entregó la caja a su hijo para que guardara la rata. Era verdad eso, sin embargo, no creía que en la tienda de mascotas creyeran que esa rata sin pelos era de ellos. Pero bueno, valía la pena intentarlo para que el niño no hiciera un corajito cuando las cosas ya estaban tan bien.-¿Nos vamos ya?

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Clarisse Brackminster el Lun Oct 29, 2012 10:08 am

Clarisse solo asintió ante las palabras de Jonás respecto a la boda. Tratar el tema con Gabrielle sería fácil, incluso podrían organizárselo como tareas dentro del trabajo. La rubia había aprendido a adaptarse a la pauta de trabajo de la italiana y pese que en un principio creyó morir antes del mes ahora era una rutina constante, además, estaba muy agradecida por el apoyo que la mujer había mostrado hacia ella en el ministerio, todo un honor ser la pupila de una mentora de la calaña de Gabrielle Bloom-Vercelli. Siguió a Jonás unos pasos por detrás, sujetando la falda para no caerse de bruces y llegando donde estaban los niños con sus abuelos en apenas unos segundos.

Thaddeus miró a su padre ahora acuclillado ante él y frunció el ceño antes de posar sus pequeñas orbes en Hortensia, tan dedicadita a oler todo con su morro pelón. Clarisse unos pasos por detrás del hombre, esperó a que su hijo alzara la cabeza y cuando el niño la buscó (como siempre hacía para buscar el beneplacito de su mamá) la chica asintió, coincidiendo con Jonás e intentando echarle un cable, sin terciar media palabra. Pese al gran dolor que provocó a la criatura dejar su mascota en la caja, el niño accedió con la pena inundando en su rostro y una vez la rata estuvo dentro de su vivienda “provisional” acarició con su pequeña mano regordeta la cabeza del animalito.

- No te preocupes, Hortensia – habló solo para la rata, los adultos y su hermanita desaparecían en ese momento – Cuidaré de papá.

Clarisse no pudo contener la carcajada ante las palabras de su hijo y cuando de camino hacia Gabrielle y Romina pasó por el lado de Jonás, paró un segundo para dar un par de palmadas en su espalda a modo de “tranquilo camarada estamos en esto juntos” y se fue hacia la niña.

- ¿Te peino ese largo y bonito pelo con la abuela en lo que esperamos a tío Luca? – miró a la mujer y la invitó a que las acompañara con ese gesto. Necesitaba comentarle un par de cosas que no había zanjado en el trabajo y necesitaba su consejo, además, estaba aún el tema de la boda por si deseaba que pasara la dirección del chef de su boda con Matt. Volvió otra vez a posar la atención en Romina y estiró su mano para que la pequeña la tomara - ¿Sabes? Cuando tenía tu edad, mi papá, tío Darren, tenía el pelo así como muy largo y con mi hermana nos entreteníamos cuando él quedaba dormido en hacerle peinados. ¿Quieres que haga algo muy muy bonito en tu pelo? Así preparamos una sorpresa para tío Luca y luego para tu papá – le guiño un ojo, en un acto cómplice y aguardó las respuestas de la pequeña.

Dos pasos más allá, Thaddeus miraba con estrés por separación a su rata. Negó con la cabeza, avanzó hacia su padre y abrazó su cuello - ¿Me comprarás un camión? – añadió, aprovechando la buena voluntad de su padre, habría que añadir algún que otro capricho innecesario y si caían de paso un par de juguetes pues mejor para él – papá, ¿seré Güiffindor como tú?

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Re: Picnic familiar.

Mensaje por Gerhard Immëndorff el Sáb Dic 01, 2012 6:32 pm

Jonathan gana 30 puntos de experiencia
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